El Dios en el cual yo creo conscientemente 

Publicado: enero 23, 2011 en Realidad Superior, Religión
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Fui completamente ateo cuando profese la ideología marxista, de los 70 a los 90 en el siglo pasado. Con la evolución de mi ser y de mi consciencia apareció en el fondo de mi mismo la evidencia de lo Absoluto, de Dios y de la inmensa parte sutil de la realidad.  Quiero en esta entrada revelar un nuevo concepto de fe distinto y casi opuesto al tradicional que es ” creer lo que no vemos porque Dios lo ha revelado” . Ahora defino  la fe consciente como “la emoción que acompaña el percibir con certeza y evidencia los seres de la realidad sutil” . Por supuesto esa emoción se encuentra en el supraconsciente y más específicamente en el centro emocional superior según la enseñanza de Gurdjieff.

La fe inconsciente e ingenua del “carbonero” fue y es el medio de dominio de las ideologías religiosas creadas para conseguir privilegios e importancia personal por todas las castas sacerdotales.

En el libro “Fragmentos de una enseñanza desconocida” de P.D. Ouspensky  Gurdjieff compara al ser humano con una carroza que transporta al dueño en su interior.  El dueño significa a Dios que mora en el fondo de todo ser humano así sea o no consciente de El.

Según Gurdjieff en nuestro estado ordinario el dueño no puede comunicarse con el chófer (centro mental) y el chófer no sabe dirigir el caballo y todo el conjunto depende de los deseos y los miedos del caballo (Centro emocional e instintivo)

Pero como se puede percibir el verdadero dueño?

El Dios interior mora en el Núcleo de nuestra esencia y en el lenguje de la carroza se comunica con el chofer  por medio de un aparato especial  que fabrica dicho conductor con ayuda  y enseñanza del amo.  A ese  aparato muy sutil que construimos por medio del trabajo sobre el aire que inhalamos lo llamamos “Alma”.

Antes de poseer ese aparato no podemos percibir a nuestro Dios Interior aunque todas las religiones nos indican que esta en el fondo de nosotros.

El ojo del alma o tercer ojo, junto con los otros supersentidos nos permiten conocer y contemplar a nuestro verdadero dueño y recibir todo aquello que sólo él puede darnos.

No obstante todo esto no es nada fácil porque tenemos que renunciar a satisfacer deseos que valen poco realmente aunque ahora nos parezcan muy importantes.

Tenemos que liberarnos de nuestros miedos, la mayoría de los cuales se causan por  el temor a la muerte física y se basan en nuestra ignorancia de que estamos dotados de varios cuerpos sutiles completos que no son afectados  por la muerte.

Cuando somos conscientes de ellos muchos miedos desaparecen aunque queda el miedo al dolor físico y a carecer de lo esencial para sobrevivir.   Sin embargo nos liberamos de muchos temores que ahora nos oprimen.

En relación a los deseos, debemos colocar el deseo de evolucionar interiormente como el norte y el objetivo principal de nuestra vida.  Poco  a   poco con nuestro trabajo interior este deseo le irá quitando fuerza a todos los otros  y nos llevara a nuestra meta: “SENTIR  A DIOS, CONTEMPLAR A DIOS  AQUÍ,  AHORA  Y PARA SIEMPRE”

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comentarios
  1. Raliph dice:

    Cuanto falta para vislumbrarlo!!…

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