Discurso en el grado de mi hijo

Publicado: junio 13, 2011 en cosmovisión, Filosofía
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Querido Nicolás:

Estudiaste una Carrera que se ha convertido en la clave del porvenir del hombre pero también su mas grande amenaza.  Es una llave para el futuro porque como lo previó Wiener, llegará un momento en que las maquinas se reproducirán a sí mismas y aumentarán la capacidad productiva del hombre hasta límites increíbles.  La sociedad capitalista no sabe manejar ese problema y se producirá un gran desempleo al sustituirse no solo el trabajo  físico sino mental del hombre.

Únicamente se necesitarán aquellos profesionales que puedan usar su mente en forma creativa.  En sistemas ello quiere decir Ingeniería de Software, teleinformática y  Multimedia en cuanto al aspecto de aplicaciones. En otro plano se encuentra la Robótica  y las operaciones de miniaturización y simplificación potencia de las maquinas. Por ahora has escogido la Multimedia que es un campo privilegiado para la Inteligencia creadora.

El otro peligro fundamental  para el hombre del tercer milenio es la terrible mecanización del hombre mismo.  Es posible que no podamos decir con Arthur Koestler que el hombre es un robot dirigido por un fantasma sino que el hombre se ha vuelto un robot visible dirigido por otro robot invisible.  Esta es la esencia de las reflexiones que quiero hacerte esta noche.

Los siguientes pensamientos han surgido desde el fondo de mi corazón y se hallan mezclados con frases de varios autores y con párrafos tomados en préstamo de un libro inédito de mi amigo Hernando Molina titulado “El argumento oculto de la vida”.

Me estoy acordando de los años 60 cuando me gradué de Economista. En aquel tiempo pensaba que esta única vida podría sentirse como algo nuevo, nunca esperé la repetición de las cosas. Yo siempre podría inaugurar cada momento. Ahora creo en lo que decía Schopenhauer:  ” Todo pasa en el mundo como si fuera una comedia donde cambian los protagonistas, sin cambiarse el argumento y el desenlace”.

Acaso importa  Nicolas que seas un hombre de éxito? Que puedas vivir como un magnate? Que tu nombre resuene por el mundo?  No será que la historia de algunos grandes hombres de este siglo como Lenin, Mao, El Che  y Fidel Castro nos demuestra que sus actos de grandeza escondían también un homenaje a su vanidad personal?

Creo que la lucha por el éxito y por el poder nos desvía de nuestro verdadero objetivo.

Aquello que con tanta pompa llamamos vida no es sino la permanencia transitoria en una estación de tren que nosotros en nuestra inconsciencia confundimos con nuestro destino?

En esta ocasión no solo quiero repetirte las palabras convencionales y mediocres de mi deseo de éxito en tu carrera y en tu nueva vida. Quiero que recuerdes lo esencial.

Tanto en el éxito como en el fracaso no te detengas demasiado en reconstruir el pasado e imaginar el futuro. Aprende a percibir en cada instante la belleza inmutable del presente y ello te colocará más allá del dolor y del miedo.

Al lado de toda la monotonía de los sueños humanos, se realicen o no con dinero, lo que debe interesarte es la trama oculta de la vida y no tus reacciones mecánicas o robóticas ante un capítulo  desagradable de la novela. Confía en la sabiduría inescrutable de Dios que nos lleva tarde o temprano a descubrir que nos sucede lo que nos conviene y lo que merecemos aunque sea fugazmente doloroso.

No te tires la película  anticipándote. Deja la ridícula pretensión de que las cosas ocurran siempre como tu quieres. Cuando surja lo imprevisto y lo inevitable encuentra en ello aquello que te sirva para la vida espiritual que es lo único que vale la pena.

Creo con Bertrand  Rusell que venimos a este mundo porque necesitamos aprender a comprender y a amar.

No te detengas en los sentimientos de culpa que te amargan inútilmente la vida. Vuelve tu rostro una sola vez sobre los errores y sigue tu camino.

No busques la perfección y la virtud.  Busca elevar el nivel de tu ser y de tu conciencia y todas las virtudes aparecerán por añadidura.

En los momentos de pobreza e infortunio acuérdate de las palabras de Dios en esa bella poesía de Francis  Thompson: ” Todo cuanto te arrebate no fue para tu daño sino para que pudieras buscarlo entre mis brazos”

Quiero que cuando llegue el instante final sea verdad para ti  esta estrofa de un poema de Novalis:” Con la noche solo desaparecieron de mis ojos las maravillas de la tierra y con ellas todas mis tristezas”

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