El dinero que yo tengo en mi bolsillo depende de varias causas:  me lo puedo haber ganado en una rifa o lotería  me lo pueden haber regalado, me lo puedo haber robado,  y las mas frecuentes: alguien me lo presto o es el producto de la venta de una mercancía o servicio o es el pago o salario por mi trabajo, es decir que es el efecto de vender mi capacidad de trabajo a un patrono que me pague porque sabe que se apropia de una parte del valor de cambio, capacidad de compra o valor agregado,  producido por mi. Ademas sabe que lo que me paga es inferior a las ganancias que logra vendiendo lo que yo hago.

La distribución del dinero en la sociedad depende fundamentalmente   de  lo establecido en los contratos de trabajo sean verbales o escritos, comparado con lo que reciben los dueños de los medios de producción.

En la sociedad capitalista, los salarios dependen, como para cualquier mercancía, de la escasez y necesidad de la capacidad de trabajo. No hay consideraciones humanitarias; a los patronos no les importa que el trabajador pueda subsistir y sostener a su familia con lo que le pagan.  Si hay una maquina que produce mas que el hombre, lo despiden y ponen a trabajar la maquina.  Si hay muchos que saben hacer lo mismo, contratan al que se conforma con lo mínimo. De hecho, durante mucho tiempo los teóricos de la economía  capitalista,  recomendaba que a los trabajadores se les debía pagar el salario mínimo de subsistencia, que definían como aquello necesario para que el asalariado llegara vivo al sitio de trabajo el día siguiente.  Las mejoras de salario son fruto de la lucha sangrienta de los trabajadores y de que los trabajadores calificados se volvieron escasos respecto a las necesidades de la producción.

Sin embargo este proceso de mejora se vio afectado por varias tendencias en dirección opuesta:

  • La concentración en unos pocos de la compra de trabajo por la fusión de las empresas monopolistas que de nacionales se volvieron transnacionales y multinacionales.
  • El inmenso desarrollo científico y tecnológico que permite sustituir trabajo humano mental y manual por máquinas.
  • La globalización, que permite que los procesos productivos, se fraccionen y sean ejecutados en aquellas países en donde se puede explotar mejor la fuerza de trabajo.(Los teóricos llaman a eso una “mayor productividad del trabajo”, para ocultar el hecho de la mas cruda explotación) Ello desplaza  el empleo a esos países y vuelve imposible competir por costos a los que no se adapten a ese proceso porque tienen que mantener las prestaciones laborales fruto de las conquistas sindicales. En ese callejón sin salida escogen inútilmente disminuir el tamaño del estado y el  gasto social, para favorecer o “estimular”  a los patrones para que ofrezcan empleo.

Pero volvamos a la repartición del dinero. El dinero mide el valor de cambio o capacidad de compra o de cambio de todas las mercancías  y es al mismo tiempo un depósito de dicho valor. La cantidad total de dinero la deciden las autoridades monetarias del Banco Central, que suele ser propiedad de los grandes bancos, o es una entidad mixta con participación del estado. De acuerdo a lo que se expuso mas arriba los dueños reciben todo el valor de las ventas y ( en forma simplificada) lo reparten a los trabajadores, según el contrato de trabajo, a los que les venden la materia prima de acuerdo a las condiciones del mercado y al estado de acuerdo a las leyes de impuestos, compran medios de producción para mejorar sus ganancias y el saldo se lo apropian para sus propios intereses.

El estado con el valor recibido de los dueños, muchas veces lo gasta en comprarle a los dueños su producción, gasta en seguridad para proteger las propiedades y a los dueños o contrata con ellos las obras publicas.  La parte menor se destina a pagar los servicios sociales que benefician a los trabajadores

Esa es la repartición del ponqué monetario y el poder adquisitivo en la sociedad capitalista.

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comentarios
  1. Raúl Ibáñez Martínez dice:

    ¡Hola!

    He iniciado la petición “Sr. Presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Rouco Varela.: Su más firme condena de la politicas neoliberales, intrinsecamente anticristianas, del gobierno de Mariano Rajoy.” y necesito que me ayudes a hacerla despegar.

    ¿Tienes medio minuto para firmarla ahora mismo? Puedes hacerlo aquí:

    http://www.change.org/es/peticiones/sr-presidente-de-la-conferencia-episcopal-española-monseñor-rouco-varela-su-más-firme-condena-de-la-politicas-neoliberales-intrinsecamente-anticristianas-del-gobierno-de-mariano-rajoy

    Es importante por todo esto:

    Los católicos no podemos ser cómplices silenciosos de las injusticias de todo orden que provocan las políticas liberales, intrínsecamente anticristianas, aplicadas indecentemente por el gobierno de Mariano Rajoy contra una mayoría silenciosa que provocan sentimientos de temor y exasperación en los que tenemos la suerte de poder comer todos los días; indignación a los cautivos, los más, de una nómina congelada o minorada al capricho de una clase empresarial alta; la misma que sienten los funcionarios al ver congelados sus ingresos por cuarto año consecutivo; impotencia y desesperación en todos aquellos, y sus familias, que perdieron su empleo y no ven un futuro a sus vidas, lo mismo que nuestros mayores, último refugio de hijos y nietos en paro, que no entienden que es eso de desindexación, término usado por los trileros del lenguaje para esconder la pérdida de poder adquisitivo en la propuesta envenenada de incremento de las pensiones.
    No acierto a imaginar lo que pueden sentir los enfermos crónicos de las familias en paro condenados a una muerte segura por falta de recursos, lo mismo que los jóvenes universitarios que deberán abandonar sus carreras por falta de becas. o los padres que no pueden pagar los libros para sus hijos.
    Por contra, los banqueros que provocaron la crisis realizan mejores resultados en los balances de sus cuentas de resultados, al igual que las grandes empresas cuyos beneficios se gravan una décima parte de lo que aporta cualquier trabajador.
    Termino mencionando a la casta política , por encima de la crisis, del bien y del mal y de la Justicia extendida cual alfombra a su paso, que aupados por nosotros en las urnas cometen tamañas tropelías de las que habrán de avergonzarse nuestros propios nietos.

    Puedes firmar mi petición haciendo clic aquí.

    Gracias.
    Raúl Ibáñez Martinez

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