La educación religiosa durante esta y otras vidas ha  grabado en nuestro cuerpo astral órdenes y conceptos morales acerca de lo que es bueno o malo y de lo que es perfecto o imperfecto. También lo han llenado de miedos a los castigos después de la muerte. Según todas esas morales  nuestro sentido de la vida esta escrito y definido desde que nacemos por los inventores de religiones. Somos victimas de lo que han establecido otros como la”Perfección”.

Todas estas normas han formado  una especie de “super ego” social y cultural y al considerarlos verdaderas entramos en la celda de una prisión inconsciente e invisible que se prolonga y repite perpetuamente hasta que no despertemos a nuestra real condición.

Las normas anteriores actúan sobre la personalidad que se ocupa de elaborar apariencias obligando a fingir que se es perfecto, que se es bueno y que no se es pecador ni se tiene ningún defecto.  Este proceso empieza desde la infancia y produce un disfraz y una mascara etéricas falsas. Es el responsable de la mentira.

Cuando  esa necesidad de aparentar perfección  se ha repetido en muchas vidas, contamina a la esencia que pierde cualquier noción de valor propio  y solo busca cumplir con esa actuación vida tras vida, olvidando su propia naturaleza espiritual  y los objetivos que le corresponden.

Contra esta esclavitud interior la humanidad ha creado un mecanismo de defensa que actúa como un muro grueso y burdo: El materialismo físico y el ateísmo. Este mecanismo se vuelve una contra-ideología. que tiene el grave defecto de negar la realidad superior a la física y explicar todo por elementos y factores de este plano sensorial. Entramos en otro sueño mecánico y nuestro mundo interior es simplemente consecuencia de la interacción y reacción interior física a estímulos venidos de afuera del mismo carácter. La vida tiene el objetivo de gozar y construir algo material mientras nos llega la muerte que es el final de nuestra única y corta historia. En el terreno moral esta  ideología plantea la conveniencia de una ética humanista destinada a defender la vida física, la propiedad  y la libertad para realizar lo que uno quiera siempre y cuando no perjudique los derechos de los demás.

Los creyentes en esta ideología,  encuentran un vacío interior que los tortura cada vez que piensan en la muerte, prefieren huir con una tremenda obsesión por nuevos y originales placeres  y experiencias. La vejez les plantea retos imposibles por la falta de significado de sus vidas. Todo ello los acerca cada vez al suicidio o a la eutanasia cuando padecen enfermedades incurables y terminales.  No son víctimas de la ” perfección” como los creyentes religiosos, pero sufren mucho por la falta de salud, dinero, éxito y aprobación de los demás Y se sienten muy mal con todo lo que les impide satisfacer sus inmediatos anhelos.

En donde encontrar la verdad? El autor de este blog cree,  de acuerdo a su versión de la enseñanza de  Gurdjieff  que existen tres tipos de realidades: una subjetiva y dos objetivas. La realidad imaginaria y las realidades física y sutil.

En cuanto a la moral solo existe un criterio:  lo que favorece la creación y  desarrollo del Alma  es bueno y lo que lo impide es malo.  El alma es la hija interior del desenvolvimiento espiritual y del trabajo sobre sí mismo en innumerables vidas con éxitos, fracasos y retrocesos en lograr este producto supremo del proceso evolutivo a nivel humano.

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