Socialismo en Venezuela

El mercado negro o de contrabando se origina, entre  otras razones,  cuando se fijan precios irreales para una mercancía que son diferentes a su precio real.  Los precios reales corresponden a la relación existente entre la escasez real y la necesidad real o sentida de una mercancía.  A la escasez real la podemos llamar  oferta y a la necesidad real  demanda.  Ambas se encuentran en el mercado no intervenido por el estado para fijar el precio. Los precios artificiales se originan en dos acciónes: el control y/o el subsidio del Estado. Cuando el Estado controla los precios obliga a los vendedores a cobrar ese precio como máximo y cuando los subsidia el Estado le paga los costos total o parcialmente al productor  o vendedor y lo obliga a vender la mercancía o el servicio a un precio fijo.

En el caso de Venezuela hay precios controlados o ficticios y precios reales fijados por oferta y demanda. Los precios controlados corresponden  a los artículos de primera necesidad.   Tanto esos artículos como los que tienen precios reales son importados y ello ha terminado por encarecerlos por la terrible escasez de dólares que vino por la caída de los precios del petroleo. Aunque los importen a precios internacionales la devaluación real del bolívar los encarece de tal manera que la tasa de inflación ha pasado del 60% en 2014 al 200%.

En la frontera se vive una situación que ha sido producida por el gobierno socialista de Venezuela. El socialismo allá ha tenido características diferentes al de Cuba en cuanto al aspecto económico. El Estado no controla la totalidad del aparato productivo o la gran mayoría sino que hay una economía mixta donde un sector capitalista coexiste con el sector intervenido por el gobierno. En cambio Colombia es un país capitalista que interactúa en su frontera mas grande con Venezuela.

Los sectores económicos con precios controlados en Venezuela tienen dos alternativas o producen a perdida y el gobierno paga las perdidas y los subsidia; o dejan de producir para no arruinarse. En el primer caso se origina un mercado negro de revendedores del articulo subsidiado que el gobierno no puede controlar en el que participan  colombianos pero lo controlan venezolanos que compran al precio ficticio artificialmente bajo y venden al precio real donde se unen la escasez con la necesidad u oferta y demanda sin control. El Gobierno de Venezuela ha sido incapaz de  solucionar el problema y el control de vender a una misma persona con la cédula es insuficiente e inocuo por la corrupción de los comerciantes sobornados por los revendedores. Tendría que imponer la libreta de racionamiento que seria una medida políticamente inconveniente. Para distraer a los consumidores y hallar “chivos expiatorios” les echa la culpa a los colombianos que viven en su país como si no hubiera venezolanos que  dirigen ese negocio.

El Gobierno venezolano se invento la película de que los protagonistas del mercado negro son los grupos paramilitares, dirigidos por el expresidente  Uribe que están realizando una guerra económica contra el pueblo venezolano y el socialismo del siglo XXI. Todo ello como estrategia preelectoral.

Para un alumno de primer semestre de Economía esos argumentos son absurdos y sino veamos un ejemplo. El precio  oficial del Bolívar es 6 bolívares por un dólar. El precio real es 800 bolívares por un dólar.  En cualquier lugar de Venezuela es muy buen negocio comprar dólares  al precio oficial para venderlos al precio real.  Decir que ese negocio únicamente se hace en la frontera con Colombia y no en el resto de Venezuela es un despropósito fruto de la ignorancia de los principios elementales de la economía o un acto de mala fe. Lo que se aplica al dólar  se aplica a cualquier artículo de precio controlado o ficticio guardada la relación entre su escasez y la necesidad reales  que representan el valor real  y el valor controlado o falso revelado por el precio oficial.

La situación anterior  no se había presentado anteriormente porque Venezuela recibía muchos dólares por el petróleo pero cuando eso se disminuyó en un 50% el colapso económico como lo planteamos en otras entradas fue de tales proporciones que ya no hubo ni siquiera dólares para importar la comida, ni para subsidiar los precios y como el aparato productivo interno es casi inexistente para sustituir la oferta importada, todo se vino abajo. Culpar de eso a los colombianos o a los paramilitares es apenas una gran mentira,  nacida en una mente ignorante y paranoica, o una estrategia de mala fe para mantener el poder político ante una probable catástrofe electoral o un argumento para suspender las elecciones.

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