El dinero en cualquier economía debiera reflejar el valor de los bienes que se pagan con él.  En el socialismo  que asigna lo que se puede comprar con el trabajo humano  el dinero pierde todo el significado que le da el mercado de bienes y servicios de consumo.  Los bienes para cada persona se asignan de acuerdo a la cantidad producida disponible por persona al mes  calculada con una división simple: el total disponible de cada bien se dividen entre todos los habitantes que lo necesitan y el resultado se pone en la libreta de racionamiento.  El dinero no se necesita para nada en la operación anterior que no define ningún precio. Donde no hay precios no se necesita el dinero. Tampoco  intervienen  las horas, la calidad y la eficacia del trabajo aportado. Basta con presentar la libreta y se reciben las cantidades.  Si todos reciben lo mismo, ello es injusto y muy desestimulante para los trabajadores.  Este argumento hizo establecer diferentes libretas de racionamiento y utilizar el dinero para pagar las diferentes clases  de trabajo además de estímulos no monetarios para premiar en especie  a los trabajadores.

La situación anterior es  imposible de sostener en una economía socialista que dependa de lo que exporta o vende al exterior. Aquí se depende del precio externo de lo que exporta. Este precio y los costos de producción deben ser competitivos o el país socialista no vende. Además lo que se importa tiene un precio y debe pagarse con dinero internacional. Frecuentemente dólares o euros del odiado y corrompido mundo “burgues”. Ahora se ven muchas razones para necesitar el dinero.  El caso cubano es un ejemplo típico:

Cuando no se dependía del turismo se usaba el peso cubano equivalente al dólar, después aparecieron los pesos convertibles en dólares cuando el turista sale del país y quiere cambiar por dólares o euros los pesos que no gasto. Simultáneamente se emiten los pesos no convertibles (CUP) para las transacciones diferentes a las que se realizan con los turistas. En ese país circulan entonces dos monedas.  Las personas tienden a guardar los pesos  convertibles y usar los otros que valen menos.

Una situación en Cuba es que el mercado interno es reducido y las transacciones tienen impuestos y son controladas por el Estado . El dinero no mide el valor real de los bienes y servicios porque los precios no indican la escasez real ni la necesidad real de las mercancías y servicios que no se venden a los turistas.  Los precios se determinan artificialmente para que los salarios correspondan con lo que se puede adquirir con la libreta de racionamiento o, cuando algunos artículos están fuera de ella en la red minorista de tiendas del estado.

En conclusión el dinero nacional en los paises socialistas no cumple sino una función simbólica  porque el mercado libre no opera y no asigna precios reales a los bienes y servicios. Sin embargo el dinero internacional es muy necesario porque se requiere para abastecer la economía de bienes de consumo y de bienes de producción que no se producen localmente.

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