Una pregunta cómo la del título de esta entrada ha estado siempre consciente o inconscientemente a lo largo de mi vida.

Desde qué nacemos nuestros padres, los sacerdotes y los maestros nos indican que somos ignorantes y que el conocimiento nos permitirá muchas cosas.

Más adelante nos llenan de órdenes y nos indican que debemos hacer. Nos muestran cuales son las consecuencias de portarnos mal según lo que ellos han inventado que es el mal o de creer algo diferente a lo que nos enseñan.

El sufrimiento es un castigo y el placer es un premio por violar u obedecer las ordenes recibidas.

Como si fuera poco nos dicen que tendremos mala suerte si nos portamos mal y buena si nos ajustamos a los modelos de perfección y de moral. Un doble castigo aquí en la tierra primero y en el infierno después.

Luego nos llenan la cabeza de datos, frecuentemente inútiles y de una visión del mundo inventada y no verificada. Es el reinado de las ideologías que constituyen la mayoría del contenido de la Educacion.

Las ideologías religiosas, políticas y económicas son conjuntos de ideas que los poderosos han inventado para que los trabajadores y los pobres sean consolados de su opresión, explotación y escasez.

La mayor parte de los seres humanos nacen pobres o son hijos de trabajadores de salarios bajos o de desempleados. Ellos creen que sí logran educación van a salir de estas condiciones, pero eso es fuente de inagotables frustraciones.

La Educacion Superior no cambia ese destino porque  está dirigida a satisfacer las necesidades de las empresas y los  patronos y  depende de lo que valorice el trabajo como mercancía cuando el alumno termine su proceso académico. Si hay muchos egresados que saben lo mismo y pocos puestos de trabajo, los salarios de los postgraduados, de los  profesionales, tecnólogos y técnicos  no se van a diferenciar mucho del salario mínimo del que no ha estudiado.  Además con la llegada de la inteligencia artificial al mercado, tanto el  trabajo manual como mental del hombre ha dejado de necesitarse en muchos procesos productivos.

Queda todavía campo de trabajo para grupos muy pequeños y selectos de profesionales independientes y creativos que pueden inventar nuevos medios de producción o trabajan como artistas; pero eso no resuelve el futuro del valor del trabajo  para la inmensa mayoría.

El saber que se recomienda aquí da un sentido individual e interior a la vida, no contiene ideología ni está destinado a venderse en un futuro mercado de trabajo. Es como el cariño verdadero que ni se compra ni se vende.

Este saber está destinado a utilizarse en la evolución del ser humano para que sea consciente y mejore sus cuerpos sutiles hasta llegar a crear un ser espiritual independiente llamado alma.

Este saber se fundamenta en comprender las leyes que rigen la creación y la evolución de todo lo existente: la ley de tres y la ley de siete simbolizadas en el sagrado Eneagrama , sobre las cuales se ha venido tratando en otras entradas. Por ello Gurdjieff dice: “saber es saberlo todo. No saberlo todo es no saber. Pero para saberlo todo es necesario saber muy poco”. Es todo lo contrario de lo que dice Sócrates: “sólo sé que nada sé”

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