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Pertenezco a una generación que leyó “El retorno de los brujos” de Luis Pauwels y Jaques Bergier con un fervor místico y revolucionario a la vez. Vivíamos una herencia muy difícil que parecía llevarnos a un callejón sin salida. El mundo acababa de vivir una guerra en donde se habían usado bombas atómicas y por primera vez aparecía el fantasma de la destrucción total de la humanidad y la muerte de una civilización. Desde el fondo de ese pesimismo surgía alguien que nos enseñaba la esperanza en el progreso y lo cerca que estábamos del gran salto de la especie. No sólo conquistaríamos el universo exterior sino el interno.  Estábamos al borde de un cambio de estado de consciencia que surgiría como los efectos de la gran obra de los alquimistas.

Con aquel pensamiento: “Nada es nuevo, salvo lo que se había olvidado”, los autores exploraron nuestro remoto pasado para describir nuestro futuro. Por primera vez percibimos con ellos la existencia de civilizaciones anteriores de igual o superior desarrollo científico y tecnológico que podrían haber desaparecido por un mal uso de la energía atómica.  Aparecía una misteriosa sincronía entre el conocimiento antiguo y el saber de frontera. Muchos de los problemas no resueltos por la ciencia de los años 60 del siglo pasado parecían tener rutas nuevas de solución al examinar el conocimiento de nuestros antepasados remotos.

Sin embargo cuando nos trasladamos al día de hoy vemos que este optimismo no era tan justificado como les parecía a los autores.  Las ciencias básicas como la física y la biología no han tenido avances como lo imaginaron Pauwels y Bergier.  La genética no ha transformado a la sociedad ni al hombre. Se avanza muy lentamente en la prevención y curación de las enfermedades mortales e incluso apareció el SIDA como una nueva dolencia contagiosa sin remedio conocido.  No se ha podido contraer el tiempo ni el espacio como proponía Einstein y no hemos inventado algún vehículo que se mueva a la velocidad de la luz que es la más pequeña y significativa para los viajes intergalacticos.

Con relación a los avances para una súper humanidad dotada de un nivel superior de consciencia prácticamente estamos igual.  Seguimos dormidos con respecto a lo que en este libro se llama “el estado de alerta”.  En el libro se afirmaba que nuestro sueño se debe a que usamos apenas el 10 % de. Las capacidades de nuestro cerebro y en el remoto pasado se había descubierto la forma de poner en funcionamiento ese 90%. La fórmula para esa transformación se había conservado por la tradición oculta de los alquimistas. Gustavo Meyrinck la llamó ” La ciencia oculta de la vela”.  Pero hasta el día de hoy esta tecnología que nos despertaría no es conocida o se mantiene inédita y secreta por un grupo privilegiado de seres desconocidos.

A pesar de lo anterior siento una gran admiración por este libro y esta entrada es un homenaje a la pasión con la que fue escrito que llevo a esos autores a buscar puertas  al conocimiento por más fantásticas o clandestinas que fueran. Hoy sentimos la ausencia de esos  aventureros salvajes del saber capaces de explorar más allá de todas  las ideologías y paradigmas admitidos

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Una de las formas más importantes del choque consciente es la  comprensión de las verdades relacionadas con las leyes generales de tres y de siete.

En el choque consciente se asimilan o digieren las substancias sutiles espirituales que nos permiten desarrollar los centros superiores emocional y mental primero y el alma después.

El choque consciente puede darse en el cuerpo astral desencarnado o  en este cuerpo incluido en el cuerpo físico. En el primer caso, se realiza exclusivamente por las emociones conscientes y la comprensión de las verdades relativas a las leyes cósmicas.  En el segundo caso puede ser fuertemente apoyado por la respiración consciente.

No todos los datos ciertos y reales tienen el poder de convertirse en sustancias que contribuyen a la construcción y crecimiento del alma considerada como un ser espiritual independiente. Los que tienen ese poder son las certezas derivadas de la comprensión de las leyes fundamentales.

Las verdades básicas tiene un grado mayor de sutileza y un peso muy leve y por ello su percepción y comprensión se realiza en los niveles objetivos de consciencia.

La llamada consciencia de “vigilia” tiene la capacidad de percibir la realidad física pero no la realidad sutil. Las verdades que puede percibir pertenecen a ese nivel de la realidad y  son muy dispersas y  referentes a múltiples objetos.

Por lo anterior es imposible percibir con la consciencia ordinaria la realidad astral y mucho menos la espiritual.  Por las mismas razones no se comprenden las verdades relativas al principio de unidad en la diversidad  y las estructuras que descienden del Absoluto y en las cuales actúa el principio de relatividad.

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Después de adquirir esta certeza en la reencarnación y tener nuevos contenidos en la enseñanza de Gurdjieff, a poco andar me encontré con estos interrogantes:  como explicar el mal? y existe o no el Karma?

Si Dios es la causa de todo, sería entonces la causa del mal ? Para responder a este interrogante es necesario definir que es el mal. Existen dos definiciones: una relativa a la norma moral y otra relativa a lo que produce dolor o destrucción del hombre o de su patrimonio. En ambos casos vemos que es un concepto relativo, no absoluto. Por ello es imposible atribuírselo a Dios que es el uno Absoluto. Además nadie da lo que no tiene y en la creación las cosas salen de Dios y no de la nada.

La noción de mal relativa a lo que nos duele o nos disgusta y va en contra de nuestros intereses y deseos parece ser el origen de la norma moral humana. Esta norma también consagra los derechos a satisfacer las necesidades y disponer de los bienes y servicios económicos que se requieran para este efecto.

En términos objetivos de tipo físico los hechos y los actos malos destruyen nuestras vidas, nos enferman, dañan nuestros bienes o se oponen al reconocimiento de nuestros méritos y de nuestras virtudes.

La otra noción de mal y pecado como algo prohibido por una norma religiosa, dada por Dios, es un invento de la casta de sacerdotes y aspirantes. Estas normas se diferencian de las relacionadas anteriormente, porque contienen, además de las normas de la moral humana, prohibiciones que van en contra de deseos instintivos y violan el derecho a disponer libremente de la vida y del cuerpo, como  la prohibición de relaciones sexuales con seres del sexo opuesto, por fuera del Matrimonio o con seres del mismo sexo. Además prohíben hasta pensar en esas relaciones y la masturbación. No autorizan los medios artificiales de control natal y el aborto, ni el suicidio y la eutanasia.

La cuestión importante es cuál es el origen de las normas morales que establecen el bien y el mal y que son introducidas en el inconsciente del hombre por medio de la educación y el miedo. Ellas forma algo que podría llamarse en términos de Freud: el “Súper Ego” de la sociedad humana.

Las normas de la moral ordinaria no han tenido ningún origen divino y han sido inventadas por los hombres, llámense profetas, sacerdotes, reyes o legisladores. Este es el factor común a todas ellas. Sin embargo cabe la pregunta: existe la moral dada por Dios?

La respuesta a esta pregunta a estas alturas de mi vida es NO. Lo que hay son las dos leyes fundamentales: La ley de tres y la ley de siete. La primera actúa creando la  involución desde Dios hasta la criatura de menor nivel evolutivo. Por esta misma ley hay la posibilidad de la trayectoria evolutiva a partir del hombre el cual puede escoger entre crear su alma o reproducirse en otro ser igual a él. Ese camino evolutivo está regulado por la ley de siete a partir de la semilla espiritual representada por los centros superiores emocional y mental.

El ser humano puede desenvolverse espiritualmente a través de la experiencia que despierta progresivamente a niveles de consciencia que transmutan su ser. En el transcurso de ese viaje que puede durar millones de vidas hay éxitos y fracasos debidos a falta de información sobre estas leyes y al poder de los deseos instintivos que se oponen a la germinación de su alma y neutralizan o velan el instinto de auto perfección que es apoyado por la atracción  inconsciente de los centros superiores sobre el centro sexual.

Hoy empezamos a comprender la muerte y la reencarnación y nos damos cuenta de la falsedad de la moral religiosa que nos enseñaron e impusieron como requisito para alcanzar un  cielo imaginario o evitar un infierno también ficticio. Sabemos que la reencarnación tiene por objeto construir un alma  y liberarse mediante el trabajo sobre sí mismo de ese ciclo aburrido y rutinario hacia niveles superiores de ser y de consciencia.

A partir de la realidad objetiva invisible y la impotencia de nuestra consciencia ordinaria que solo percibe la realidad física nos toca reconocer el  valor relativo de esta corta existencia física con sus valores y apegos que nos han obligado una y otra vez a venir a este planeta hasta que no desarrollemos niveles de ser y de  consciencia más amplios y profundos.

La ciencia llega a un callejón sin salida cuando el observador no se transmuta para adquirir la conciencia objetiva que le permita acceder a esta realidad ultra física y verificar nuevos datos donde encontrará la respuesta a   problemas insolubles actualmente.

Las religiones que admitieron la existencia de la realidad no ordinaria e invisible no se preocuparon por demostrarla y definirla en términos más o menos aceptables para la conciencia científica; sino que se contentaron con refugiarse en una actitud dogmática que les trajo el rechazo irreconciliable del pensamiento moderno.

La pregunta sobre el Karma merece una entrada aparte.

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Este es el primer capítulo del testimonio de mi vida. Lo que voy a hacer no se parece a ningún testamento. Porque no voy a distribuir mis bienes materiales que son muy poco valiosos. Apenas como toca para un economista pequeño burgués aficionado a la filosofía esotérica.

Lo que intento es más un recuento de mi paso por esta fiesta de la vida. En este momento pienso que tengo más razones para la nostalgia que que para la ilusión. No fui invitado o no me acuerdo de haber aceptado con alegría la venida a esta tierra; que no siempre ha sido fiesta, sino un arduo y árido desierto y un campo de batalla donde se lucha y a veces se muere por causas idiotas.

Me asombra y me aterra tanto tiempo transcurrido en la más completa inconsciencia, aún más me conmueve la fragilidad de todos los sueños y las utopías que me impulsaron a continuar viviendo. Tanto ellas como ellos, que tanto ame, han venido desvaneciéndose  como fantasmas hastiados de la noche. Por eso me pregunto hoy sino eran fruto también de la inconsciencia de mis hermanos humanos.

Hoy me encuentro con el desagradable sabor de la enajenación y la melancolía  cuando examino mis recuerdos más queridos.

Más de la mitad de los años pasados tuve que gastarlos tratando de adquirir un sentido de la vida que no me dieron ni mis padres ni la mayoría de mis maestros.

Mis padres cumplieron con lo que creyeron que era su deber: Crear hijos para el Cielo y para autocomplacerse: alimentarlos, vestirlos, darles educación en una de las universidades donde estudien los hijos de los ricos y botarlos al mundo para que consigan dinero y poder. Ellos creían, como casi todo el mundo, que el objetivo de la vida es tener “Salud, dinero y amor”, mientras llega la muerte.

Las inquietudes al respecto del sentido de la vida se relacionan con lo que sucede después de la muerte. Este tema había sido campo vedado para ciencias o concepciones diferentes a la religión. Ahora es objeto de estudio por la ciencia que ha mostrado una actitud escéptica ante las interpretaciones religiosas. La psicología transpersonal, considerada poco “ortodoxa” por la psicología experimental, ha venido presentando las experiencias, cercanas a la muerte a veces por hipnosis regresiva y otras por simple recuerdo. También  se han  recordado experiencias anteriores a la formación del feto o del cerebro. Todo lo expuesto tiende a probar alguna forma de supervivencia de la conciencia después de la muerte y antes del nacimiento.

El paradigma materialista ha venido negando apresuradamente esa posibilidad y las experiencias anteriores las explica como  alucinaciones producidas por los cambios bioquímicos  provocados por los traumas que acompañan esos choques accidentales de grave daño cerebral y que adicionalmente acaban la  actividad eléctrica neuronal.

El tema de las regresiones se ha interpretado como alteraciones, producto de la hipnosis, que producen confusiones en la memoria con la tendencia a interpretar recuerdos de esta vida como si fueran de otra vida o transferencias de recuerdos y experiencias del hipnotizador al hipnotizado o confundir lecturas cuentos o historias como, si fueran recuerdos personales.

Como la ciencia positivista y materialista en el sentido físico no cree ni puede investigar la realidad sutil, usa sus recursos mentales para imaginarse que todo tiene una explicación sensitiva y experimental.

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ciencia experimental

Ante el letrero que encabeza esta entrada cabe preguntar:  Sin ciencia no hay futuro, pero si la ciencia no tiene futuro que hacer?

Desde que se inició la ciencia experimental, a finales del siglo , los esoteristas sabían que llegaría un momento en que no podría progresar más. Se demoró siglo y medio en cumplirse la profecía. Además la medicina alopática fundamentada en esta ciencia tendría que tener el mismo destino.

Por ello Aurobindo señala: ” La ciencia moderna no se muestra muy eficiente en lo que a encontrar la verdad de las cosas se refiere. En cuanto traspasa el ámbito de la realidad física inmediata se encuentra prácticamente desvalida”.

Porque no podría avanzar la ciencia? porque ignora o no tiene en cuenta la realidad sutil. La de las substancias con una densidad inferior a la de la luz. El mundo etérico, astral y espiritual. La ciencia niega el éter  y las substancias mas finas que interáctuan con el mundo sensible y físico. Además por el aforismo esotérico: ” El saber depende del ser” y el nivel de ser de los científicos actuales no les permite ser conscientes de realidades que trascienden sus sentidos.

La construcción del saber basada en la materia física, tiene los límites de esta materia. Donde termina lo físico empieza lo sutil.

Este preconcepto  de negar la existencia de lo que no es empírico, nació con la rebeldía intelectual del Renacimiento  y culmino señalando como idealistas o imaginarias las ideologías y los dogmas religiosos.  Ahora tenemos sus consecuencias: al meter en el mismo saco todas las manifestaciones visibles de lo  invisible y negar sus causas, se buscan explicaciones  experimentales a lo que no es susceptible de comprobación sensible.

Para no aceptar la existencia del éter, se acudió al concepto de campo de fuerzas, mucho mas ambiguo y confuso que el de esta substancia sutil. Sin embargo el  éter siguió operando sobre lo físico.

Cual es la solución a este problema?  Admitir como hipotética la existencia del mundo sutil.  Pero como percibirlo para verificar esa hipótesis ? mediante la transformación espiritual del observador o investigador que le permita percibir la realidad objetiva de lo sutil y su acción sobre lo físico.

Sin ese cambio en el nivel de conciencia,  el saber construido sobre la experiencia empírica no saldrá del estancamiento.

Perspectivas de la Educ Superior

Nos educaron en el mito de que el conocimiento era la panacea a todos los males de la humanidad. Nuestro sueño mas querido  ha sido y es  la gran liberación de la ignorancia. Es cierta aquella frase de Cristo: “La verdad os hará libres”

El objetivo fundamental de la educación es adquirir comida sutil y abstracta para alimentar el cerebro y la mente con información y procedimientos que luego nos permitan vender nuestro trabajo mas caro

Algunos conocimientos son  mercancías, otros no. Interesa saber cual categoría  puede considerarse como mercancía.

Por mercancía en general se entiende cualquier objeto o servicio que se compra y se vende en el mercado.

El conocimiento es diferente de acuerdo al uso que puede hacerse de él. El conocimiento básico aporta el terreno para construir el conocimiento aplicado que puede llegar a ser una mercancía muy valiosa. El conocimiento significa una información verídica, verificable y utilizable de varias maneras. No obstante no toda la información es conocimiento porque puede ser apenas un paquete de datos falsos que se usan para promover la venta de un bien o servicio y se venden por su poder de manipular y engañar a la gente para que compre sin importar la verdad de su contenido.

El uso más importante del conocimiento es su poder de nutrir y gestar los cuerpos sutiles superiores del hombre, su poder para el proceso evolutivo humano. Pero ese conocimientos, al que puede llamarse sabiduría,  ni se compra ni se vende, y es distribuido en forma gratuita, para el que pueda encontrarlo y hallar un maestro que lo posea y que quiera enseñarlo.

El conocimiento que se considera como mercancía es aplicable a los procesos productivos de las empresas y de los servicios profesionales independientes, aporta valor agregado al trabajo humano y lo vuelve apreciable ante los que compran trabajo. Ese suele ser el conocimiento que reparten las universidades y las instituciones de educación superior técnicas y tecnológicas y el sector no formal de la educación para el trabajo.

Esta clase de mercancía, desafortunadamente se ha vuelto relativamente abundante y afectada por todo aquello que causa el desempleo técnico y tecnológico. Como lo imagino Marx, el trabajo mental acumulado del hombre o trabajo pasado termina por destruir el trabajo presente. Con su trabajo creativo e investigativo, el ser humano, produce nuevos y mejores medios de producción que disminuyen empleos o puestos de trabajo.

El Capitalismo no ha podido resolver ese problema y termina por aumentar el desempleo y frustrar a los jóvenes que buscan su primer empleo y que hoy alcanzan a 300 millones en todo el planeta

En resumen, el conocimiento como mercancía comprada en el proceso educativo formal o no formal se ha venido devaluando porque le agrega cada vez menos valor al trabajo humano que es sustituido por la inteligencia artificial y no se sabe hasta cuando seguirá esta fase descendente de un ciclo que por ahora forma parte de una economía inconsciente.

Hay otro tipo de conocimiento que produce mercancías nuevas que solucionan necesidades del hombre. En esa categoría están los inventos que han producido nuevos medios de información, comunicación y transporte, energías físicas alternativas y nuevos medios de diagnostico para curar enfermedades o reparar el cuerpo físico. Para este tipo de conocimiento hay todavía mucho mercado pero tiene el defecto de mecanizar aún mas el quehacer humano.