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La realidad planetaria

Reconozco que soy más un hombre del siglo pasado , pero antes del prejuicio al que somos adictos los viejos de que ” todo tiempo pasado fue mejor ” espero presentar realidades objetivas .

Empezamos el siglo con el fracaso y el fin de la Revolución Rusa y de los gobiernos socialistas que formaban la ” cortina de hierro”. En general cuando bajo el telón de este teatro de falsas utopías ocultadas por la propaganda, se descubrió un socialismo que estaba muy lejos de lo que nos habían mostrado. Nos dimos cuenta de la pobreza y el atraso junto a la explotación de las mayorías por castas burocráticas integradas por dirigentes del partido comunista o socialista. Claro que de todo este triste escenario hay que sacar a la China continental que merece un análisis especial y que puede llegar a ser la primera potencia del mundo.

A todo ese paisaje desolador puede añadirse ahora la pandemia , donde todos parecemos luchar contra un fantasma de poder desconocido que se presenta cada vez más peligroso . La crisis económica y la parálisis del miedo lleva cada a más personas a la angustia . Como se puede calificar eso con otra palabra diferente a decadencia ?

En este momento el planeta carece de ideales y propósitos comunes compartidos por grandes grupos sociales: no creemos en la revolución socialista, tampoco en el porvenir de la sociedad capitalista, que no ha suprimido sus fallas fundamentales de concentración de la riqueza y explotación. Además se está usando el gran desarrollo tecnológico para suprimir empleos, en lugar de aumentar la producción y lograr una sociedad donde bajen los costos y los desempleados puedan recibir subsidios o renta básica para comprar los bienes que ahora producen los robots o las máquinas.

Si en el siglo pasado se vivía en una sociedad inconsciente, ahora es más egoísta, mecanizada y caótica. Antes teníamos miedo a muchas situaciones, al desempleo y a la pobreza, ahora a todo lo anterior se le suma la pandemia.

Las grandes religiones se han desacreditado un poco. La Católica , por la pedofilia , las iglesias cristianas por la avidez económica y casi todas por el incumplimiento de los votos de pobreza. Sin embargo representan todavía una esperanza para muchos creyentes que separan a Dios y la doctrina de la conducta de algunos de sus sacerdotes y representantes

Como para rematar todo lo anterior, carecemos de los grandes hombres y pensadores del siglo pasado. Estamos huérfanos de hombres, como Mahatma Gandhi, Osho, krisnamurti, Gurdjieff , Mándela, y aquí en Latinoamérica de escritores como : Eduardo Galeano, Neruda, y Octavio Paz.

Derrumbe del socialismo

El modo de producción socialista a la hora de llevarlo a la realidad ha presentado experiencias buenas como China. También ha presentado fracasos o gestiones mediocres como Cuba y en general los países de la anterior “cortina de hierro”: tales como Rusia, Polonia, Bulgaria, Rumania, Hungría, Checoslovaquia y Alemania del Este y el peor de todos: Venezuela.

El autor fue durante 30 años un admirador del socialismo y de la Revolución Cubana pero después de medio siglo ya no puede ignorar ni ser condescendiente con su fracaso que desalienta cualquier argumento basado en que la construcción del socialismo es un proceso muy largo que puede llevar más de una generación. No se notan avances en la ejecución del proyecto socialista y algunos en broma dicen que lleva quinientos años. Ante ese escepticismo y el fracaso de la revolución rusa se derrumbaron los países “satélites” de la antigua Unión Soviética que terminaron por creer que era un costo exagerado en libertad y escasez continuar en ese sistema productivo.

Se presenta aquí una contradicción entre la ideología y la realidad del socialismo. Creíamos que las situaciones económicas duras eran transitorias y resultado de la necesidad de ahorrar para invertir después en satisfacer las necesidades sociales. Después descubrimos que los ahorros eran a veces inferiores a lo que se pensaba y lo que es peor, terminaban enriqueciendo a una minoría dirigente del partido comunista o socialista.

Como ejemplo de fracaso y de enriquecimiento ilícito de un grupo dirigente es demasiado claro el caso de Venezuela. En lugar de satisfacer las necesidades básicas, la dirigencia del partido socialista se ha dedicado a explotar en beneficio propio los medios de producción y produce cada vez una mayor escasez que mantiene la inflación más grande del mundo. Nadie podría decir que ese es un país con un modo socialista de producción de acuerdo al ideal que nos presentaron de “a cada quien según su trabajo y a cada quien según sus necesidades”