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Hace mucho tiempo, aproximadamente 30 años, me preocupaba mucho el tema del objetivo de la moral religiosa o espiritual. Desde la concepción de las religiones monoteístas que formulan como fin de la moral conseguir el cielo hasta el pensamiento religioso de la India que tiene como objetivo conseguir una reencarnación cómoda, llena de Salud, dinero y amor.

Gracias a Sri Aurobindo me enteré de una idea más profunda del objetivo de la moral : ” llega a ser lo que eres”. A lo largo de las sucesivas reencarnaciones, consideradas como oportunidades pedagógicas, se debe buscar el desarrollo espiritual hasta encontrar e identificarnos con nuestro verdadero ser o esencia eterna e inmutable: El estado supremo.

Lo que somos se llama nuestra esencia y con ella nacemos y andamos por el mundo generalmente sin saber en qué consiste. Allí se presentan unas fuentes de confusión porque en nuestra vida intervienen muchas personas que nos indican cómo debemos ser, empezando por nuestros padres, nuestros profesores y aquellos amigos o personajes a los cuales les damos autoridad para que nos indiquen lo que debemos hacer o no hacer.

Por motivos de evolución espiritual debemos distinguir entre lo innato y lo adquirido después de nacer, debido a que lo último termina cuando morimos y la evolución espiritual se refiere al desarrollo de la esencia que no se destruye con la muerte física.

En el cuarto camino, creemos que lo innato corresponde a la esencia o tipo y lo adquirido a la personalidad. Consideramos que la moral ordinaria forma parte de la personalidad y que el sentido de la evolución humana es desarrollar la esencia o el ser de cada uno de nosotr@s.

La frase ” llega a ser lo que eres” tiene 2 significados : uno como medio o técnica de desarrollo espiritual: antes de poder desarrollar la esencia debemos conocerla. Por ello aquella frase de Cristo: ” Si no os hacéis cómo los niños no entraréis al Reino de lo Cielos”. Debemos ser auténticos si queremos desarrollarnos espiritualmente. Sino sabemos el punto de partida , no podemos emprender el camino. El otro significado es que el el objetivo o el fin del camino interior es realizar e identificarse con la semilla del ser supremo que todos llevamos en lo más profundo de nosotros y que constituye el verdadero sentido de la moral y nuestro destino.

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Una pregunta cómo la del título de esta entrada ha estado siempre consciente o inconscientemente a lo largo de mi vida.

Desde qué nacemos nuestros padres, los sacerdotes y los maestros nos indican que somos ignorantes y que el conocimiento nos permitirá muchas cosas.

Más adelante nos llenan de órdenes y nos indican que debemos hacer. Nos muestran cuales son las consecuencias de portarnos mal según lo que ellos han inventado que es el mal o de creer algo diferente a lo que nos enseñan.

El sufrimiento es un castigo y el placer es un premio por violar u obedecer las ordenes recibidas.

Como si fuera poco nos dicen que tendremos mala suerte si nos portamos mal y buena si nos ajustamos a los modelos de perfección y de moral. Un doble castigo aquí en la tierra primero y en el infierno después.

Luego nos llenan la cabeza de datos, frecuentemente inútiles y de una visión del mundo inventada y no verificada. Es el reinado de las ideologías que constituyen la mayoría del contenido de la Educacion.

Las ideologías religiosas, políticas y económicas son conjuntos de ideas que los poderosos han inventado para que los trabajadores y los pobres sean consolados de su opresión, explotación y escasez.

La mayor parte de los seres humanos nacen pobres o son hijos de trabajadores de salarios bajos o de desempleados. Ellos creen que sí logran educación van a salir de estas condiciones, pero eso es fuente de inagotables frustraciones.

La Educación Superior no cambia ese destino porque  está dirigida a satisfacer las necesidades de las empresas y los  patronos y  depende de lo que valga el trabajo como mercancía cuando el alumno termine su proceso académico. Si hay muchos egresados que saben lo mismo y pocos puestos de trabajo, los salarios de los postgraduados, de los  profesionales, tecnólogos y técnicos  no se van a diferenciar mucho del salario mínimo del que no ha estudiado.  Además con la llegada de la inteligencia artificial al mercado, tanto el  trabajo manual como mental del hombre ha dejado de necesitarse en muchos procesos productivos.

Queda todavía campo de trabajo para grupos muy pequeños y selectos de profesionales independientes y creativos que pueden inventar nuevos medios de producción o trabajan como artistas; pero eso no resuelve el futuro del valor del trabajo  para la inmensa mayoría.

El saber que se recomienda aquí da un sentido individual e interior a la vida, no contiene ideología ni está destinado a venderse en un futuro mercado de trabajo. Es como el cariño verdadero que ni se compra ni se vende.

Este saber está destinado a utilizarse en la evolución del ser humano para que sea consciente y mejore sus cuerpos sutiles hasta llegar a crear un ser espiritual independiente llamado alma.

Este saber se fundamenta en comprender las leyes que rigen la creación y la evolución de todo lo existente: la ley de tres y la ley de siete simbolizadas en el sagrado Eneagrama, sobre las cuales se ha venido tratando en otras entradas. Por ello Gurdjieff dice: “saber es saberlo todo. No saberlo todo es no saber. Pero para saberlo todo es necesario saber muy poco”. Es todo lo contrario de lo que dice Sócrates: “sólo sé que nada sé”

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Esta entrada es fruto de mi experiencia personal y por lo tanto es subjetiva sobre todo en lo que se relaciona con mis impresiones y emociones en los periodos entre vidas.

La situación que ilustra la foto es la de la esencia y la personalidad del hombre víctima de religiones y de normas morales inventadas que lo mantienen engañado y enajenado porque le han ocultado realidades fundamentales

Quiero presentar una lista de las verdades prohibidas que he hallado a lo largo de mi vida y las razones de su prohibición:

  • La reencarnación y la inmortalidad del cuerpo astral
  • Después de la muerte física no hay ni cielo ni infierno, ni juicio, ni condena.
  • El Karma no existe. Algunos hombres evolucionados pueden escoger el cuerpo físico de la vida siguiente para poder seguir creciendo espiritualmente pero son una muy pequeña minoría.
  • Las religiones y las normas morales son inventadas por los sacerdotes.

Una de las realidades más importantes que había que prohibir y ocultar es la reencarnación y la supervivencia del cuerpo astral después de la muerte física, debido a que si se reconocía,  la única forma de mantener la construcción de la ideología religiosa  es el Karma  como es el caso del Hinduismo y del Budismo.  La reencarnación supone que lo que suceda después de la muerte física es transitorio y se interrumpe al nacer a una nueva vida y por lo tanto el Cielo eterno y el Infierno eterno no existen.  Tampoco existe el alma inmortal que comienza  con el nacimiento en el cuerpo físico, sino cuerpos astrales que fueron creados hace miles o millones de años.

Para el método científico experimental en boga, hay más de 3 mil casos  investigados en donde la reencarnación es la única o la mejor explicación.  Él investigador más destacado ha sido el Dr Ian Stevenson   de la Universidad de Virginia.  También se ha investigado el periodo entre vidas por el Dr Michael Newton.   En esta entrada consideró como la mejor prueba mis propios recuerdos tanto de mis vidas pasadas como de los periodos entre vidas. Esos recuerdos vinieron a mi mente con el desarrollo de mi Alma que ya se encuentra totalmente formada y es el núcleo invisible y sutil de mi ser.

Mi alma  tuvo acceso a  los archivos sutiles con los registros de más de 2 y medio millones de vidas de mi cuerpo astral.

El Karma como un sistema de premios y castigos en una misma  vida o en la siguiente forma parte de lo mas profundo del pensamiento religioso de la India, pero constituye otra ideología religiosa que se ha presentado con un andamiaje burocrático de guardianes y contadores de las malas y de las buenas acciones de cada una de las vidas  para con su balance o juicio definitivo un consejo de “sabios” decida el destino de una u otras vidas futuras. Como las otras ideologías religiosas no existe sino en la imaginación de la casta sacerdotal que la invento y en la de aquellos que creen en ella.

Se ha vivido tanto tiempo con estas ideologías y realidades imaginarias que tienen la función de placebos y nos dan la sensación de que Dios está pendiente de nosotros y vive dándonos lo conveniente y necesario para nuestro bienestar y santificación por toda la eternidad. Según esa ideología somos libres para escoger nuestro destino celestial o infernal pero nuestros ángeles de la guárda y nuestros santos amigos nos preservan de todo mal y peligro en esta única e irrepetible existencia

El materialismo físico es una ideología atea que ignora la realidad sutil y no admite más jerarquías que los logros de dinero o poder para acceder a los privilegios. Rechaza la existencia de niveles superiores de ser y de conciencia que no sean producto de la  casualidad. Para ella no hay nada antes de nacer que no sean  las propiedades genéticas del ADN de los padres en el  ovulo y el espermatozoide y no habrá nada después de la muerte física. Todo en esta única vida es individual y transitorio. Como alguien de esta corriente afirmó: “La concepción de la vida es el accidente de tránsito de un ovulo con un espermatozoide”.  Debido al criterio empírico para demostrar la verdad de la ciencia experimental, se califica como Seudociencia todo lo que se refiera a los cuerpos sutiles y al espíritu.

El verdadero camino de la evolución es el trabajo sobre sí mismo  para desarrollar los centros superiores primero y el Alma después con el fin de acceder a los niveles objetivos de conciencia y a la consciencia absoluta como el estado supremo. Si no  se trabaja en esta forma nos encontramos después de la muerte con una vida aburrida en el mundo astral en compañía de los parientes y amigos que han muerto antes y no han encarnado todavía. Además nos enfrentamos a la frustración porque no encontramos el paraíso celestial que merecíamos por portarnos bien y sacrificarnos aguantando innumerables dolores en la vida anterior.

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Después de adquirir esta certeza en la reencarnación y tener nuevos contenidos en la enseñanza de Gurdjieff, a poco andar me encontré con estos interrogantes:  como explicar el mal? y existe o no el Karma?

Si Dios es la causa de todo, sería entonces la causa del mal ? Para responder a este interrogante es necesario definir que es el mal. Existen dos definiciones: una relativa a la norma moral y otra relativa a lo que produce dolor o destrucción del hombre o de su patrimonio. En ambos casos vemos que es un concepto relativo, no absoluto. Por ello es imposible atribuírselo a Dios que es el uno Absoluto. Además nadie da lo que no tiene y en la creación las cosas salen de Dios y no de la nada.

La noción de mal relativa a lo que nos duele o nos disgusta y va en contra de nuestros intereses y deseos parece ser el origen de la norma moral humana. Esta norma también consagra los derechos a satisfacer las necesidades y disponer de los bienes y servicios económicos que se requieran para este efecto.

En términos objetivos de tipo físico los hechos y los actos malos destruyen nuestras vidas, nos enferman, dañan nuestros bienes o se oponen al reconocimiento de nuestros méritos y de nuestras virtudes.

La otra noción de mal y pecado como algo prohibido por una norma religiosa, dada por Dios, es un invento de la casta de sacerdotes y aspirantes. Estas normas se diferencian de las relacionadas anteriormente, porque contienen, además de las normas de la moral humana, prohibiciones que van en contra de deseos instintivos y violan el derecho a disponer libremente de la vida y del cuerpo, como  la prohibición de relaciones sexuales con seres del sexo opuesto, por fuera del Matrimonio o con seres del mismo sexo. Además prohíben hasta pensar en esas relaciones y la masturbación. No autorizan los medios artificiales de control natal y el aborto, ni el suicidio y la eutanasia.

La cuestión importante es cuál es el origen de las normas morales que establecen el bien y el mal y que son introducidas en el inconsciente del hombre por medio de la educación y el miedo. Ellas forma algo que podría llamarse en términos de Freud: el “Súper Ego” de la sociedad humana.

Las normas de la moral ordinaria no han tenido ningún origen divino y han sido inventadas por los hombres, llámense profetas, sacerdotes, reyes o legisladores. Este es el factor común a todas ellas. Sin embargo cabe la pregunta: existe la moral dada por Dios?

La respuesta a esta pregunta a estas alturas de mi vida es NO. Lo que hay son las dos leyes fundamentales: La ley de tres y la ley de siete. La primera actúa creando la  involución desde Dios hasta la criatura de menor nivel evolutivo. Por esta misma ley hay la posibilidad de la trayectoria evolutiva a partir del hombre el cual puede escoger entre crear su alma o reproducirse en otro ser igual a él. Ese camino evolutivo está regulado por la ley de siete a partir de la semilla espiritual representada por los centros superiores emocional y mental.

El ser humano puede desenvolverse espiritualmente a través de la experiencia que despierta progresivamente a niveles de consciencia que transmutan su ser. En el transcurso de ese viaje que puede durar millones de vidas hay éxitos y fracasos debidos a falta de información sobre estas leyes y al poder de los deseos instintivos que se oponen a la germinación de su alma y neutralizan o velan el instinto de auto perfección que es apoyado por la atracción  inconsciente de los centros superiores sobre el centro sexual.

Hoy empezamos a comprender la muerte y la reencarnación y nos damos cuenta de la falsedad de la moral religiosa que nos enseñaron e impusieron como requisito para alcanzar un  cielo imaginario o evitar un infierno también ficticio. Sabemos que la reencarnación tiene por objeto construir un alma  y liberarse mediante el trabajo sobre sí mismo de ese ciclo aburrido y rutinario hacia niveles superiores de ser y de consciencia.

A partir de la realidad objetiva invisible y la impotencia de nuestra consciencia ordinaria que solo percibe la realidad física nos toca reconocer el  valor relativo de esta corta existencia física con sus valores y apegos que nos han obligado una y otra vez a venir a este planeta hasta que no desarrollemos niveles de ser y de  consciencia más amplios y profundos.

La ciencia llega a un callejón sin salida cuando el observador no se transmuta para adquirir la conciencia objetiva que le permita acceder a esta realidad ultra física y verificar nuevos datos donde encontrará la respuesta a   problemas insolubles actualmente.

Las religiones que admitieron la existencia de la realidad no ordinaria e invisible no se preocuparon por demostrarla y definirla en términos más o menos aceptables para la conciencia científica; sino que se contentaron con refugiarse en una actitud dogmática que les trajo el rechazo irreconciliable del pensamiento moderno.

La pregunta sobre el Karma merece una entrada aparte.

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Entre 1965 y 1992 fui seducido por el materialismo marxista y la aparición de las enseñanzas de Gurdjieff que daban un sentido interior muy confuso y poco firme a mi vida. Mis creencias inconscientes oscilaban entre la ideología marxista y la experiencia fracasada y psicologísta del trabajo sobre mí mismo inspirada en una versión errada del Cuarto Camino.

Durante 1992 tuve una serie de regresiones a vidas anteriores  con un famoso psicólogo colombiano: Giovanni Ciardelli Fadul. Esas experiencias me permitieron  revivir 9 vidas anteriores y estallaron una revolución interior muy grande. Quedaba fuera de toda duda para mi  la existencia de vida antes de nacer y después de morir.  Al fin conocía lo que es la fe consciente  y esa emoción superior me permitió empezar el camino para construir mi alma y modificar profundamente la versión falsa de la enseñanza de Gurdjieff y la comprensión del Eneagrama.

Casualmente a partir de 1989 empezó la crisis del socialismo con la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética cuando nuevas naciones se independizaron de Rusia. El trasfondo de esa transición era el fracaso económico y político de  una ideología que significo un sentido de mi vida. Ello ayudo a preparar el terreno para ese cambio interior producto de las regresiones

Desde entonces comprendí que los fenómenos  analizados en el primer capítulo de esta serie prueban con total certeza la existencia de una realidad sutil donde habitan seres que no son afectados por el nacimiento ni la muerte.

En general el Catolicismo y el Cristianismo que conocemos han  sostenido siempre la existencia de un Alma creada por Dios en el momento del nacimiento y que no termina con la muerte.

Para estas ideologías religiosas el alma humana es un don gratuito. Fruto de algo arbitrario de la divinidad y que según sea su comportamiento en una efímera vida se gana el Cielo o un castigo eterno.

No parece existir ninguna proporción entre el comportamiento y el premio o el castigo. Aunque sólo sea en términos de tiempo, la duración de uno u otro no guarda ninguna correspondencia con el exiguo periodo de la vida humana. Esto sólo bastaría para cuestionar la justicia de ese Dios que según nos dicen es infinitamente misericordioso pero que actúa con un sadismo también infinito cuando envía un alma al Infierno. O con generosidad desproporcionada al mérito cuando otorga un premio eterno a su actuación en una corta existencia.

A lo anterior la religión Católica añade otra injusticia divina derivada de lo que se ha llamado el Pecado Original con el cual todos nacemos y que fue cometido por la primera pareja de seres humanos. De esta forma los hijos de la enésima generación nacen responsables de una falta que no cometieron y destinados al castigo eterno sino profesan el credo cristiano.

Esta situación se complica cuando pensamos en  la casi segura existencia de vida igual o superior a la humana en otros planetas porque aparece la pregunta de si hubo o no hubo pecado original en otros planetas. Si entendemos que el pecado original es fruto de las tendencias  egoístas del hombre, porque el creador de Adán y Eva los hizo así en todos los planetas habitados. El Creador seria el responsable del pecado Original y no sus criaturas.

Lo que hoy parece más probable es que la creación es un deseo divino para conocerse a sí mismo porque antes de ese proceso él estaba solo y no tenía con quien compararse. Las posibilidades de evolucionar son fruto de un acto de amor consciente del creador para que sus criaturas  puedan mejorarse y llegar a ser algún día iguales a él, además de poder conocer y probar su propia omnipotencia.

La creación es un proceso que parte de Dios que va manifestándose en formas más densas con menor conciencia de sí, pero que guardan en su inconsciente el impulso de atracción que los lleva de retorno a su morada original por medio del proceso inverso a la creación llamado evolución. La consciencia de si es el medio y el metro del nivel evolutivo. A mayor conciencia de sí, mayor altura en la inmensa escala de la perfección, hasta unirse con la consciencia absoluta de Dios.

La educación religiosa durante esta y otras vidas ha  grabado en nuestro cuerpo astral órdenes y conceptos morales acerca de lo que es bueno o malo y de lo que es perfecto o imperfecto. También lo han llenado de miedos a los castigos después de la muerte. Según todas esas morales  nuestro sentido de la vida esta escrito y definido desde que nacemos por los inventores de religiones. Somos victimas de lo que han establecido otros como la”Perfección”.

Todas estas normas han formado  una especie de “super ego” social y cultural y al considerarlos verdaderas entramos en la celda de una prisión inconsciente e invisible que se prolonga y repite perpetuamente hasta que no despertemos a nuestra real condición.

Las normas anteriores actúan sobre la personalidad que se ocupa de elaborar apariencias obligando a fingir que se es perfecto, que se es bueno y que no se es pecador ni se tiene ningún defecto.  Este proceso empieza desde la infancia y produce un disfraz y una mascara etéricas falsas. Es el responsable de la mentira.

Cuando  esa necesidad de aparentar perfección  se ha repetido en muchas vidas, contamina a la esencia que pierde cualquier noción de valor propio  y solo busca cumplir con esa actuación vida tras vida, olvidando su propia naturaleza espiritual  y los objetivos que le corresponden.

Contra esta esclavitud interior la humanidad ha creado un mecanismo de defensa que actúa como un muro grueso y burdo: El materialismo físico y el ateísmo. Este mecanismo se vuelve una contra-ideología. que tiene el grave defecto de negar la realidad superior a la física y explicar todo por elementos y factores de este plano sensorial. Entramos en otro sueño mecánico y nuestro mundo interior es simplemente consecuencia de la interacción y reacción interior física a estímulos venidos de afuera del mismo carácter. La vida tiene el objetivo de gozar y construir algo material mientras nos llega la muerte que es el final de nuestra única y corta historia. En el terreno moral esta  ideología plantea la conveniencia de una ética humanista destinada a defender la vida física, la propiedad  y la libertad para realizar lo que uno quiera siempre y cuando no perjudique los derechos de los demás.

Los creyentes en esta ideología,  encuentran un vacío interior que los tortura cada vez que piensan en la muerte, prefieren huir con una tremenda obsesión por nuevos y originales placeres  y experiencias. La vejez les plantea retos imposibles por la falta de significado de sus vidas. Todo ello los acerca cada vez al suicidio o a la eutanasia cuando padecen enfermedades incurables y terminales.  No son víctimas de la ” perfección” como los creyentes religiosos, pero sufren mucho por la falta de salud, dinero, éxito y aprobación de los demás Y se sienten muy mal con todo lo que les impide satisfacer sus inmediatos anhelos.

En donde encontrar la verdad? El autor de este blog cree,  de acuerdo a su versión de la enseñanza de  Gurdjieff  que existen tres tipos de realidades: una subjetiva y dos objetivas. La realidad imaginaria y las realidades física y sutil.

En cuanto a la moral solo existe un criterio:  lo que favorece la creación y  desarrollo del Alma  es bueno y lo que lo impide es malo.  El alma es la hija interior del desenvolvimiento espiritual y del trabajo sobre sí mismo en innumerables vidas con éxitos, fracasos y retrocesos en lograr este producto supremo del proceso evolutivo a nivel humano.

 

Suerte de nacer en la religión verdadera

Cuando Marx afirmo que la “religión es el opio del pueblo” generalizo en forma injusta porque no le reconocía ningún valor a la experiencia espiritual del hombre en su contacto con la realidad sutil superior en la cual no creía. Sin embargo acertaba plenamente en lo relativo a las religiones como ideologías construidas por los sacerdotes y aspirantes con el objetivo de justificar, perpetuar y aumentar su poder  en todos los sentidos económicos y políticos.

Actualmente existen varias ideologías religiosas que pueden enumerarse fácilmente: El Catolicismo, El Islam. las sectas cristianas que nacieron con la reforma protestante, el Judaísmo y el Brahmanismo. Deliberadamente dejo de mencionar el Budismo porque no lo considero ideología, a pesar de la mistificación de Buda. Este último contiene las características de un camino de evolución y despertar de la consciencia objetiva que lo convierten en algo diferente a una simple ideología. Lo mismo cabria afirmar del Budismo Zen,  del Budismo tibetano, del Taoismo, del confusionismo, de la Iglesia Cristiana del Cuarto camino y del Cristianismo Esotérico.

Para examinar la religión como ideología hay que precisar las características de cualquier ideología:

    • Es un conjunto de conceptos construido por un grupo poderoso en términos económicos o políticos.
    • Obedece a la necesidad de autojustificar y garantizar su dominio sobre el resto de la sociedad.
    • Se presenta como  la verdadera interpretación de la realidad, aunque sus fundamentos se basan en preconceptos no verificados o no verificables mediante los procedimientos de la ciencia objetiva.
    • Los que aceptan la ideología son los “buenos” y los que la rechazan son los “malos” o enemigos.
    • Los “buenos” tienen el monopolio de la Verdad y se merecen el poder y el dinero. Los “malos” no tienen derechos porque están equivocados.

A las características anteriores se añaden las siguientes para el caso de las ideologías religiosas:

    • Son elaboradas por los sacerdotes o aspirantes, quienes para el efecto se presentan como los representantes, secretarios o enviados de Dios.
    • Establecen una serie de normas, llamadas Moral o Ética de obligatorio cumplimiento so pena de un castigo eterno para los que las incumplen y no alcanzan a ser perdonados por los sacerdotes antes de morir. Por el contrario, los que mueren sin violar estas normas o alcanzan el perdón divino obtenido de un sacerdote, antes de fallecer, se hacen merecedores al premio eterno, Cielo, Paraíso o Reino de los Cielos.
    • Inventan a su acomodo una versión dogmática de lo que pasa después de la muerte  y no conciben ninguna realidad antes del nacimiento el cual es fruto de las relaciones sexuales de los padres bendecidas por Dios que crea un alma inmortal para cada cuerpo físico nuevo. De acuerdo a lo expuesto, no les conviene aceptar la reencarnación.
    • A los justos, que cumplen la Moral, Dios les da Dones y Gracia especial para realizar Milagros que no pueden hacer el resto de los hombres y se convierten en Santos. O sea son premiados antes y después de morir por sus actos y sus virtudes.
    • Estos elementos son comunes a los mitos religiosos pero cada uno de los que caben en esta categoría ideológica, tienen características propias: Así, por ejemplo el Islam premia con un paraíso lleno de goces terrenales a los “mártires” y ” héroes” que luchan y mueren en las guerras y misiones contra  los infieles frecuentemente suicidas.

El camino espiritual y en concreto el cuarto camino, tiene como significado o sentido de la vida despertar a los niveles superiores de conciencia y la creación del alma para liberarse del ciclo repetido de vidas en diferentes cuerpos físicos. En este camino no hay premios de placer  o felicidad eternas  por cumplir las normas morales. Tampoco hay castigos de dolor interminable por haber violado la moral contenida en la ideología  religiosa prefabricada.

 

Al nacer traemos órdenes profundamente grabadas en el subconsciente, que se mezclan con las que recibimos por los responsables de nuestra educación.  A veces se repiten las ordenes que vienen de vidas anteriores y las que recibimos en esta vida.

El vídeo al  principio de este artículo nos muestra todas las ordenes que recibimos por la educación y el entorno en que crecemos y que aunque no se basan en algo real y objetivo, forman un mundo de instrucciones que nos mete en una cárcel invisible y sutil, aunque no por ello menos efectiva.

A la enumeración de esa película debe añadirse todo lo que nos condiciona proveniente de existencias anteriores, en las cuales hemos encontrado dirigentes sociales  y personales que nos han repetido una y otra vez  lo que hay que hacer para complacer al Dios que ellos representan para que nos premie en la vida después de la muerte con todo aquello que nos negó esa vida.

Al morir entramos en un mundo invisible y sutil, donde nos salen a recibir los parientes y amigos fallecidos que no han encarnado todavía. Se descubre que no hay ni cielo ni infierno sino un mundo sutil a veces aburrido, poblado de algunos fantasmas fantoches y agresivos.

En compensación, en esa región pueden percibirse sonidos e imágenes armoniosas y  emociones dulces como la ternura. Los placeres de la comida y bebida no existen porque los cuerpos astrales no necesitan comer ni beber. El placer sexual puede tenerse pero en una forma astral diferente a la del cuerpo físico.

La historia se repite en cada encarnación, porque las condiciones económicas y las relaciones sociales de producción son las mismas. A lo largo del tiempo, las sociedades se han dividido entre los que compran trabajo y los que venden trabajo, entre amos y esclavos o entre capitalistas y trabajadores. Los esclavos y los trabajadores ordinariamente son explotados por sus amos, porque son una minoría  que ofrece el salario más bajo para poderse quedar con la mayor parte de la riqueza agregada por el trabajador.

Independiente del  Karma, siempre los pocos dueños de la tierra y/o de los otros medios de producción, son unos pocos privilegiados,  y es muy difícil nacer en una de esas familias,  Lo mas probable es repetir en la próxima vida la pobreza anterior o que no se repitan las condiciones de riqueza actual.

La situación sería desesperante sino hubiera la posibilidad de liberarse de ese ciclo de vidas y de la necesidad de reencarnar.  Aquí viene la pregunta fundamental:  Porque necesitamos nacer y para que?

En uno de los Upanishads  se presenta la causa más común de renacimiento: El deseo insatisfecho de vidas pasadas por personas, por bienes, por importancia personal o por el conocimiento que permita lograr placer, poder y riqueza. Según ese libro sagrado,  esas son las razones de los dormidos e ignorantes.

Para aquellos cuerpos astrales que han recibido datos de la realidad objetiva y están en camino de despertar existen las verdaderas instrucciones de la vida. Esos cuerpos sutiles   saben que para su liberación tienen que adquirir un cuerpo superior al astral, que les permita, aun en cuerpo físico,  ser gobernados por el espíritu, como representante y mediador de lo Absoluto. Este  gran cuerpo sutil es llamado Alma en el Cuarto Camino y es el medio para  liberarse de la prisión, de la ignorancia e inconsciencia en que hemos vivido por miles de vidas.

Este proceso de construcción del alma ha sido objeto de muchas entradas de este Blog a las cuales remito al lector interesado.

He pensado mucho para escribir esta entrada y soy consciente que este tema ha sido tratado con mas profundidad por otros autores desde Sócrates hasta Nietzsche. Sin embargo mi trabajo en el Cuarto Camino me ha obligado a revisar algunos conceptos.

Al parecer tanto el concepto de Dios como el concepto de la moral están sometidos al cuestionamiento de si ” Dios creo al hombre o fue el hombre el que creo a Dios?” Dios estableció la moral? o fue el hombre el que la invento y le atribuyo a Dios la autoría?” Tuve una época del mas radical ateismo y me deleitaban estos párrafos de Nietzsche en su critica a la religión: “Yo quiero restituirle al hombre como propiedad suya, como belleza suya, toda la grandeza y la sublimidad que ha proyectado sobre las cosas reales e imaginarias, para hacer de este modo su más bella apología: el hombre como Dios, como pensador, como creador. !Oh sobre su magnanimidad real con la que ha enriquecido todas las cosas, para empobrecerse él, para sentirse miserable!. Esta ha sido hasta ahora su mayor abnegación: la de creer que era otro el que creaba aquello que el admiraba” Si alguien , algún día quiere proponer el credo del humanismo ateo, debe recitar como si fuera un gran poema estas palabras de ese inmenso pensador alemán.

Como se pensaba que el hombre había inventado a Dios, también se creía que había inventado la moral y la religión. Posteriormente con Marx se explico que esos inventos formaban el contenido de una ideología de la clase propietaria de los medios de producción (la Iglesia y la Nobleza como miembros principales) para que los pobres explotados, no se dieran cuenta de que su miseria era el fruto de esa explotación y pensaran que era una prueba de Dios y una oportunidad para alcanzar el Cielo cuando murieran.

El ateísmo es refutado con el argumento de que la evolución en la que se fundamenta para negar a Dios supone alcanzar seres superiores al hombre hasta llegar a Dios.

Para el tema que nos ocupa, en el cuarto camino se distingue entre las morales subjetivas propias de las ideologías religiosas y que son diferentes en cada una de ellas y la moral objetiva que es la forma de evolucionar para todos los seres humanos.

Por supuesto que existe una moral laica que suaviza y regula las relaciones entre los seres humanos y que toma algunas normas de la moral religiosa dominante en cada país. Generalmente se recogen las normas sobre la vida humana y la propiedad, tales como prohibir el asesinato, la violencia física y el robo. El resto de las normas de la moral se dejan para que sean acogidas por los fieles de cada religión.

Hay otro tipo de moral humanista que puede resumirse en esta frase: “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti” o en su versión positiva:  “Actúa y trata a los demás como te gustaría que te trataran y actuaran contigo”

En cuanto a la moral objetiva la que consideró la verdadera moral, comprende todo aquello que permite la evolución del hombre por medio de la conciencia objetiva de sí mismo, la consciencia objetiva y la consciencia absoluta. El objetivo fundamental es la construcción del Alma.

Como es obvio este concepto de evolución supone la existencia de niveles de ser superiores a nuestro ser ordinario desde los ángeles  hasta llegar a Dios y al Absoluto. Volvemos entonces a encontrar a Dios en una versión diferente a la de las ideologías religiosas.

En esta moral se lucha por experimentar las emociones superiores de amor, fe y esperanza conscientes y se trabaja el recuerdo de si y la no identificación con las emociones negativas. Lógicamente una persona que se ha transformado hasta no experimentar emociones negativas no viola ni la ley ni las otras morales en lo que se refiere a la vida y a la propiedad de los demás.  Ella  actúa con inteligencia emocional.

En la verdadera moral no hay pecado ni culpa, ni castigo divino, ni infierno. Hay errores, responsables y los fracasos solo acarrean la consecuencia de tener que volver a repetir las vidas y las experiencias hasta que se logre evolucionar.