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Hace mucho tiempo, aproximadamente 30 años, me preocupaba mucho el tema del objetivo de la moral religiosa o espiritual. Desde la concepción de las religiones monoteístas que formulan como fin de la moral conseguir el cielo hasta el pensamiento religioso de la India que tiene como objetivo conseguir una reencarnación cómoda, llena de Salud, dinero y amor.

Gracias a Sri Aurobindo me enteré de una idea más profunda del objetivo de la moral : ” llega a ser lo que eres”. A lo largo de las sucesivas reencarnaciones, consideradas como oportunidades pedagógicas, se debe buscar el desarrollo espiritual hasta encontrar e identificarnos con nuestro verdadero ser o esencia eterna e inmutable: El estado supremo.

Lo que somos se llama nuestra esencia y con ella nacemos y andamos por el mundo generalmente sin saber en qué consiste. Allí se presentan unas fuentes de confusión porque en nuestra vida intervienen muchas personas que nos indican cómo debemos ser, empezando por nuestros padres, nuestros profesores y aquellos amigos o personajes a los cuales les damos autoridad para que nos indiquen lo que debemos hacer o no hacer.

Por motivos de evolución espiritual debemos distinguir entre lo innato y lo adquirido después de nacer, debido a que lo último termina cuando morimos y la evolución espiritual se refiere al desarrollo de la esencia que no se destruye con la muerte física.

En el cuarto camino, creemos que lo innato corresponde a la esencia o tipo y lo adquirido a la personalidad. Consideramos que la moral ordinaria forma parte de la personalidad y que el sentido de la evolución humana es desarrollar la esencia o el ser de cada uno de nosotr@s.

La frase ” llega a ser lo que eres” tiene 2 significados : uno como medio o técnica de desarrollo espiritual: antes de poder desarrollar la esencia debemos conocerla. Por ello aquella frase de Cristo: ” Si no os hacéis cómo los niños no entraréis al Reino de lo Cielos”. Debemos ser auténticos si queremos desarrollarnos espiritualmente. Sino sabemos el punto de partida , no podemos emprender el camino. El otro significado es que el el objetivo o el fin del camino interior es realizar e identificarse con la semilla del ser supremo que todos llevamos en lo más profundo de nosotros y que constituye el verdadero sentido de la moral y nuestro destino.