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Valor humano y valor económico

“Tanto tienes tanto vales, principio de la actual filosofia” dice una canción popular colombiana. Medir el valor humano por la riqueza material es una  terrible aberración.

El valor humano es algo objetivo y se mide por el nivel de su ser.  Ni siquiera por las virtudes o cualidades que tiene. Estas son resultado del nivel de ser.

El valor económico de un ser humano es lo que puede comprar con su dinero y lo que vale su trabajo dependiendo de que lo necesiten los que compran trabajo y de la cantidad de personas que pueden ofrecerle a los patrones un trabajo de la misma o superior calidad. Esa es la cruda realidad, lo demás son fantasías y deseos.

Como se ha dicho en otras entradas la necesidad del trabajo humano y la cantidad de puestos de trabajo que se ofrecen ha venido descendiendo porque hay maquinas que lo reemplazan y por que cada vez hay menos compradores de trabajo por la concentración de la riqueza y de la capacidad productiva en muy pocas manos.  Ademas con la globalización los puestos de trabajo aparecen en países de salarios relativos mas bajos y con mayor explotación de la mano de obra. Es paradójico por no decir chistoso, que un país que se dice socialista como China sea el lugar en donde se explota más a los trabajadores y se convirtió en el lugar preferido por las grandes empresas multinacionales para realizar aquellos procesos productivos donde se pagan salarios relativos inferiores al resto del mundo. Para la ciencia económica eso se llama capacidad competitiva que necesitan las empresas para vender ofreciendo precios al alcance de los consumidores.

El valor humano tiene características diferentes al valor económico con esta excepción: es muy escaso tanto que se ha venido a decir que solo uno en un millón lo posee. El valor humano es útil para el que lo tiene y el que lo ha logrado puede enseñarle a otros que están a punto de obtenerlo pero solo  puede adquirirse después de un largo y muy dífícil trabajo sobre si mismo que se prolonga en muchas encarnaciones y a veces disminuye o se estanca en una vida para retomarse en otra. El valor humano es como el “cariño verdadero que ni se compra ni se vende” y como prosigue la canción: “no hay en el mundo dinero” para comprar el valor humano.

Con mucha razón Cristo dijo: “Es mas fácil que un camello paso por el ojo de una aguja a que un rico alcance el Reino de los Cielos”. El reino de los Cielos esta reservado a los que han construido un alma como resultado de su trabajo interior.

Tenemos una coincidencia en las altas tasas de desempleo de los paises capitalistas  mas importantes de la Unión Europea y de Estados Unidos que ha sido agravado porque se eliminaron los textos de Keynes  de la enseñanza de la macroeconomia  y se ha considerado de poca importancia su “Teoría general de la ocupación el interés y el dinero.”

Como resultado de lo anterior ya no creemos que pueda aumentarse la demanda agregada y el empleo usando el déficit presupuestal del Estado.

Para agravar las cosas se ha presentado en escena  un invitado inesperado llamado desempleo tecnológico que es simplemente la consecuencia de la mecatrónica  o de las maquinas que sustituyen no solo el trabajo manual sino el mental.  Ello quiere decir que se obtiene el mismo producto disminuyendo cada vez más los puestos de trabajo.

A la baja en los puestos de trabajo por las causas anteriores se han venido sumando los muy conocidos efectos de la concentración monopolista sobre la producción que también disminuye la necesidad de emplear trabajadores porque cada vez son menos los que compran trabajo.

Planteado el problema de esta manera parece completa y totalmente insoluble no solo para hoy sino para el futuro.  Sino puede estimularse la demanda de trabajo por medio de aumentar la demanda agregada con las formulas keynesianas y ademas hay que sufrir el impacto de los robots remplazando a los trabajadores y de la disminución de las PYMES  (Pequeñas y medianas empresas) que son absorbidas por las grandes compañías  multinacionales podemos estar  seguros de que el desempleo no termine ni terminará en el futuro.