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Con la era capitalista y el uso de la energía derivada de la refinación del petroleo y la energía eléctrica; apareció el trabajo asalariado y todas las características de ese modo de producción. Ahora los objetos y servicios que se cambiaban tenían un trabajo agregado mas complejo. A toda esa constelación de factores: Marx, con mucho acierto, la denominó un nuevo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.

Simultáneamente el trabajo creativo del hombre diseño nuevos medios de producción que sustituían operaciones laborales manuales primero y mentales después y así los trabajadores terminaron produciendo las maquinas que los condenaron a una nueva forma de desempleo que hoy están sufriendo. Los dueños de las empresas compraron con las ganancias producidas por sus empleados lo que hacía innecesario el trabajo.

Los asalariados se organizaron en sindicatos y por medio de huelgas lograron aumentar sus sueldos y otras prestaciones arrancadas a la fuerza a los propietarios. También fundaron los partidos comunistas y los ejércitos populares que triunfaron en distintas revoluciones entre las que se destacan la Rusa, la China y la Cubana. El efecto que tuvo el socialismo en el siglo pasado y sus posibilidades actuales es materia de otra entrada.

El acto de cambio se simplifico con la moneda primero y los billetes después. El dinero cumple varias funciones: A) Mide el valor de cambio de los bienes y servicios; B) es un deposito de valor de cambio y C) es un medio de cambio o de pago. Con su aparición el intercambio se volvió compraventa y el valor de cambio unitario se convirtió en precio. Los responsables de fabricar el dinero son los bancos centrales y los bancos. El banco central en la mayoría de países es una sociedad mixta del gobierno y de la banca privada. Los bancos pueden ser privados o públicos.

Con muy pocas excepciones, la clase propietaria y no los trabajadores son los dueños de los bancos privados.

Con el capitalismo apareció la competencia, el monopolio y la especialización del trabajo y la producción. La competencia en los inicios era entre muchos vendedores de mercancías que satisfacían la misma necesidad y servia y sirve para controlar los precios porque si alguien pone a su producto un precio mayor que el de los otros, simplemente no vende a menos que demuestre que es el mejor. La competencia ahora es entre pocos productos porque la entrada al mercado de nuevos productores supone costos muy altos que pocos pueden pagar.

El monopolio termina con la competencia y puede imponer la escasez y el precio de lo que vende siempre y cuando lo que ofrezca sea adictivo o sea de primera necesidad. Del monopolio nacional se paso al monopolio internacional y ello ha convertido el mercado mundial en la lucha de muy pocas marcas.

En esta época de globalización capitalista la competencia mas grande se da en el mercado mundial y los factores claves son el bajo costo de la materia prima y la explotación o muy bajo costo del trabajo humano en ciertos países ( China e India son los mayores y mejores ejemplos) que por ello atraen inversiones extranjeras (aportes de medios de producción y tecnologías) que no se realizan en el país de origen de las empresas multinacionales porque allí enfrentarían mayores costos de producción.

Ha llegado el momento de hablar de ahorro, inversión y consumo. El consumo es gastar los ingresos en comprar lo que necesitamos y deseamos. El ahorro es la parte de nuestros ingresos que no se gasta en bienes y servicios destinados a satisfacer nuestras necesidades.

La inversión puede ser especulativa o productiva. Es especulativa cuando se compra un bien o una acción o una moneda ahora  con la esperanza de venderla mas cara después. Es productiva cuando se compran medios de producción y se paga trabajo humano para producir una nueva mercancía o servicio o se aumenta la capacidad para producir un bien o servicio existente.

En la entrada anterior planteamos el problema económico  en tiempos de crisis. Ahora corresponde esbozar algunas soluciones sin hacer de este articulo algo incomprensible para los no economistas.

Es conveniente recordar lo expuesto en la entrada anterior:  las crisis se inician cuando disminuyen los ingresos  de un grupo grande de consumidores, por lo general los trabajadores,  debido a que muchos  pierden sus puestos de trabajo, bien sea por una  disminución de las ventas de aquellas empresas donde trabajan que las obliga a prescindir de los servicios de los trabajadores porque no los necesitan para producir algo que no se vende  o debido al proceso de concentración de la producción en unas pocas empresas muy característico de la sociedad  capitalista, que trae como resultado la supresión de puestos de trabajo que cumplen funciones duplicadas o debido a  motivos tecnológicos que ya se han explicado, o, por último a la relocalización  de los empleos en otros países.

El mercado  en la sociedad capitalista distribuye los ingresos de acuerdo la forma como relaciona a los que compran trabajo con los que lo venden según  dos categorías:  las rentas de  la propiedad y los salarios u otros ingresos fruto del trabajo.  Lo que determina la parte de la torta a consumir  son esos dos tipos de ingresos.

El estado depende de la torta porque se adueña del producto obtenido por los particulares por medio de impuestos. Sin embargo cuando ese producto disminuye, por la crisis,  también disminuyen los ingresos por impuestos y se produce el déficit  del gobierno debido a que bajan sus ingresos sin poder disminuir los gastos. Este faltante sólo puede resolverse  aumentando los impuestos, prestando dinero a las instituciones financieras o al banco central mediante títulos de deuda  pública, o reduciendo el gasto.

Por la forma como están las relaciones de poder en el capitalismo, entre los ricos y el estado,  generalmente los que gobiernan son reacios al costo político de aumentar los impuestos a los  patronos; entonces escogen las alternativas de recortar los servicios del estado combinada con endeudarse menos y crear impuestos a los trabajadores. Si ello tiene una escasa factibilidad política, la salida  más frecuente es endeudarse mas con el  Banco central, con los bancos privados o colocando títulos o bonos de deuda pública en la(s)  Bolsa(s)   de valores.

A las opciones anteriores hay que comentar las dificultades que tienen los estados capitalistas para acudir a la simple emisión de dinero para financiar el déficit, que podría ser una salida  cómoda aunque con el riesgo de producir inflación cuando el aparato productivo esta monopolizado o controlado por unos pocos dueños.  No se habla del  evento de una plena utilización de la capacidad  porque parece improbable que se produzca esta situación en la crisis económica cuando baja la demanda total o agregada.  Puede darse la situación de desempleo tecnológico, pero los cambios  que ello produce aumentan la capacidad disponible de la economía aunque caiga el consumo por  la disminución de ingresos de los trabajadores desplazados.

La salida a la crisis se da por un aumento de la demanda agregada y más específicamente por aumento en la inversión y el consumo del gobierno que compense la disminución en el consumo y la inversión de los particulares.  Este aumento del gasto no es posible realizarlo con impuestos a los trabajadores o a la  producción porque ello disminuye sus ingresos y su poder de compra   anulando el efecto de  recuperar la demanda agregada a un nivel anterior a la crisis.

Para concluir es necesario revaluar el concepto de que para superar la crisis es necesario equilibrar el presupuesto recortando gastos del gobierno y/o aumentando impuestos.  El estado debe aumentar el gasto dirigido a los servicios sociales y a los subsidios al desempleo, en especial para aquellos desempleados que han sido desplazados por las maquinas o que han quedado cesantes por fusiones monopolistas de las empresas. Es improbable que el aparato productivo capitalista los reincorpore a sus puestos de trabajo anteriores.

Se considera conveniente una entrada especial dedicada al problema monetario en la crisis.

Esta es un enfoque Keynesiano para el papel  del dinero en la crisis del capitalismo.

La única mercancía que tiene valor de cambio pero no valor de uso o muy poco uso distinto al de ser cambiada por otra mercancía o servicio es el dinero.

Ademas tiene un valor de cambio universal porque sirve para comprar cualquier bien o servicio.

En las épocas de crisis  la gran mayoría de los precios de los bienes caen y por ello el dinero aumenta su poder de compra o valor de cambio.  Pero también caen las ganancias y los salarios y por ello hay menos ingresos para gastarlos en nuevos negocios o para gastarlo en bienes de inversión que aumentan la capacidad productiva de bienes y servicios de consumo que ahora se están vendiendo cada vez menos.

La economía entra en un circulo vicioso con relación al gasto: No hay inversión productiva y por ello los fabricantes de bienes de inversión empiezan a rebajar costos y a despedir trabajadores. La disminución de ingresos de los trabajadores resulta en una disminución de sus compras y por tanto en menor ganancia de las empresas, menores ingresos por impuestos para el Estado y asi sucesivamente.

Por otro lado la necesidad de dinero para especular es menor porque no existen las ganancias de comprar barato hoy, guardar y esperar a que las mercancías o las acciones suban mañana de precio.

Si el dinero en manos de los consumidores disminuye, por efecto del desempleo, los bajos salarios y la disminución de las ganancias y hay pocas o se esperan muy pequeñas ganancias al especular, la rentabilidad de prestar es mínima. Por ello bajan las tasas de interés o pueden llegar a cero y   la crisis no termina, así el Estado por medio del Banco de Emisión regale el dinero a la banca.

La crisis se vuelve imposible de resolver desde el sector financiero privado de la economía sino interviene el Estado y decide aumentar deliberadamente el gasto de bienes y servicios de inversión y de consumo, financiándose con prestamos o con emisión de dinero debido a que la posibilidad de realizar el aumento necesario del gasto publico con impuestos, como ya se anoto, es prácticamente nula.

Lo que pasa con el sector externo merece otra entrada