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En la entrada anterior planteamos el problema económico  en tiempos de crisis. Ahora corresponde esbozar algunas soluciones sin hacer de este articulo algo incomprensible para los no economistas.

Es conveniente recordar lo expuesto en la entrada anterior:  las crisis se inician cuando disminuyen los ingresos  de un grupo grande de consumidores, por lo general los trabajadores,  debido a que muchos  pierden sus puestos de trabajo, bien sea por una  disminución de las ventas de aquellas empresas donde trabajan que las obliga a prescindir de los servicios de los trabajadores porque no los necesitan para producir algo que no se vende  o debido al proceso de concentración de la producción en unas pocas empresas muy característico de la sociedad  capitalista, que trae como resultado la supresión de puestos de trabajo que cumplen funciones duplicadas o debido a  motivos tecnológicos que ya se han explicado, o, por último a la relocalización  de los empleos en otros países.

El mercado  en la sociedad capitalista distribuye los ingresos de acuerdo la forma como relaciona a los que compran trabajo con los que lo venden según  dos categorías:  las rentas de  la propiedad y los salarios u otros ingresos fruto del trabajo.  Lo que determina la parte de la torta a consumir  son esos dos tipos de ingresos.

El estado depende de la torta porque se adueña del producto obtenido por los particulares por medio de impuestos. Sin embargo cuando ese producto disminuye, por la crisis,  también disminuyen los ingresos por impuestos y se produce el déficit  del gobierno debido a que bajan sus ingresos sin poder disminuir los gastos. Este faltante sólo puede resolverse  aumentando los impuestos, prestando dinero a las instituciones financieras o al banco central mediante títulos de deuda  pública, o reduciendo el gasto.

Por la forma como están las relaciones de poder en el capitalismo, entre los ricos y el estado,  generalmente los que gobiernan son reacios al costo político de aumentar los impuestos a los  patronos; entonces escogen las alternativas de recortar los servicios del estado combinada con endeudarse menos y crear impuestos a los trabajadores. Si ello tiene una escasa factibilidad política, la salida  más frecuente es endeudarse mas con el  Banco central, con los bancos privados o colocando títulos o bonos de deuda pública en la(s)  Bolsa(s)   de valores.

A las opciones anteriores hay que comentar las dificultades que tienen los estados capitalistas para acudir a la simple emisión de dinero para financiar el déficit, que podría ser una salida  cómoda aunque con el riesgo de producir inflación cuando el aparato productivo esta monopolizado o controlado por unos pocos dueños.  No se habla del  evento de una plena utilización de la capacidad  porque parece improbable que se produzca esta situación en la crisis económica cuando baja la demanda total o agregada.  Puede darse la situación de desempleo tecnológico, pero los cambios  que ello produce aumentan la capacidad disponible de la economía aunque caiga el consumo por  la disminución de ingresos de los trabajadores desplazados.

La salida a la crisis se da por un aumento de la demanda agregada y más específicamente por aumento en la inversión y el consumo del gobierno que compense la disminución en el consumo y la inversión de los particulares.  Este aumento del gasto no es posible realizarlo con impuestos a los trabajadores o a la  producción porque ello disminuye sus ingresos y su poder de compra   anulando el efecto de  recuperar la demanda agregada a un nivel anterior a la crisis.

Para concluir es necesario revaluar el concepto de que para superar la crisis es necesario equilibrar el presupuesto recortando gastos del gobierno y/o aumentando impuestos.  El estado debe aumentar el gasto dirigido a los servicios sociales y a los subsidios al desempleo, en especial para aquellos desempleados que han sido desplazados por las maquinas o que han quedado cesantes por fusiones monopolistas de las empresas. Es improbable que el aparato productivo capitalista los reincorpore a sus puestos de trabajo anteriores.

Se considera conveniente una entrada especial dedicada al problema monetario en la crisis.

Lo más típico del capitalismo son las crisis económicas, lo que sucede es que hasta ahora se venía de un auge muy prolongado que parece que hubiera hecho olvidar esa característica, incluso un gran teórico de la crisis como Keynes fue eliminado de los textos y de las escuelas de Economía.  No se usaban sus ideas porque el sistema parecia haber superado ese problema.

Primero fue la reconstrucción de la posguerra, luego la carrera  armamentista para defenderse en la guerra fría  del enemigo comunista, después vino la competencia por la conquista del espacio.  Todos esos  factores significaron un gran empujón a la demanda agregada de los países capitalistas. esas grandes inversiones mantenían  y aumentaban el nivel de empleo y el crecimiento de la economía capitalista. Simultáneamente, el crecimiento de China vino a complicar las cosas porque este país se  convirtió en la ensambladora de varios productos norteamericanos y los puestos de trabajo que deberían estar en Estados Unidos se desplazaron hacia allá.

Este escenario vino a disminuir la demanda de los paises capitalistas desarrollados  y aumentar el desempleo como causa de la crisis inminente que apenas comienza.

Se han intentado atacar los síntomas de la enfermedad pero no curarla ni impedir su contagio. Son síntomas las perdidas de las empresas y de los bancos que financiaron la producción de esas empresas. Son otros síntomas la caída en el valor de las acciones y en el recaudo de los impuestos a la producción y a los ingresos.

La confusión de los síntomas con las causas  ha originado una terapia equivocada de la enfermedad, que incluso ha terminado por agravarla.

Así por ejemplo el intento de conservar el equilibrio fiscal en los estados del Euro, agrava la crisis porque la reducción del gasto disminuye  aún más la demanda efectiva y/o el aumento de impuestos también.  El estado al disminuir sus ingresos  por el mismo déficit,  proyecta en sus acreedores la expectativa de que no puede pagar los títulos de deuda y entonces se elevan las primas de riesgo, que tampoco puede pagar. Esta situación es un callejón sin salida  a menos de que venga en su auxilio el Banco de emisión  y se financie el déficit con física emisión de billetes para mantener y aumentar la demanda agregada.

Algunas terapias contra la crisis pueden apenas resolver  situaciones transitorias sin atacar el problema de la demanda agregada insuficiente sino sus consecuencias. En este tipo de acciones estan los llamados paquetes de ayuda a las empresas y a los bancos para compensarles las perdidas de la crisis, sin atacar el problema de la demanda agregada.

No debemos olvidar que el nuevo desempleo tecnológico va a durar mucho tiempo y sino se compensa con subsidios a los desocupados será imposible recuperar la demanda agregada.