Posts etiquetados ‘Estados subjetivos de conciencia’


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Pregunta: existe o no existe el segundo choque consciente y en que consiste?

Respuesta: No existe, como no existe un tercero o un cuarto choque consciente. Gurdjieff por razones desconocidas oculto la octava del espíritu y su relación con la octava del alimento físico para iniciar por medio de los centros superiores y el centro sexual  la formación del alma u octava del aire.  El choque consciente que realmente se da entre sol48 , la 24 y si 12  lo ubico al final de si 12 y le atribuyo la formación de la octava del aire y las 3 primeras notas de la octava de impresiones, sin  intervención del espíritu.

Pregunta:Porque es tan importante el centro sexual en la formación del alma, en la producción de la consciencia objetiva y porque es  la principal causa de nuestra esclavitud?  Acaso Gurdjieff es tan pansexualista como Freud o Marcuse?

Respuesta: Su pregunta incluye varias inquietudes y voy a principiar por ubicar el centro sexual en la maquina humana. Para explicarlo mejor tomo prestada una definición del hombre de Arthur Koestler: “El hombre es un robot administrado por un fantasma”. Gurdjieff hubiera aceptado esa definición añadiendole: “el hombre es un robot físico administrado por un robot invisible”. Ese robot sutil que administra la maquina humana es el cuerpo astral o centro sexual. El centro sexual usa dos palancas para manejar el ser humano: El DESEO y EL MIEDO. Estos dos factores al pertenecer al cuerpo astral o centro sexual,  que es el viajero de todas nuestras vidas pasadas y de esta; definen las condiciones de cada reencarnación  y los protagonistas de los argumentos. Mediante ellos escogemos en donde nacemos, quienes son nuestros padres, con quienes nos casamos o convivimos. El cuerpo astral o centro sexual del hombre se diferencia muy poco del de los animales vertebrados. sin embargo esa pequeña diferencia es su posibilidad de liberarse de esa esclavitud al deseo y al miedo: El centro emocional superior, sede de las emociones de amor, fe y esperanza  CONSCIENTES y el centro mental superior, donde reside la consciencia OBJETIVA de si mismo. Los centros superiores son las semillas del Alma y el medio para que el espíritu se relacione con el cuerpo astral o centro sexual para gestar el alma y llevarla hacia su pleno desarrollo. El Hombre cuando construye el Alma se libera de la necesidad de reencarnar en un cuerpo físico y si lo hace es libremente para facilitar ese proceso que el culminó en otros hombres. Renace como Maestro físico.

Volvamos a su pregunta.  El ser ordinario de un hombre es esclavo de sus deseos y de sus miedos y solo tiene escasos momentos de conciencia objetiva de si mismo  y en muy pocos instantes siente las emociones conscientes que hemos mencionado anteriormente. Es movido por impresiones y datos externos que suscitan o activan deseos y miedos inconscientes que el erróneamente juzga fruto de su libertad. Solo cuando despierta la consciencia y la atención objetiva de si mismo puede darse cuenta de la prisión en que vive. En ese momento empieza a sustituir  todos sus deseos por tres: Escaparse de la cárcel invisible, despertar a la conciencia objetiva general  y desarrollar su alma hasta su plenitud. Solo cuando nace su alma, muere su cuerpo astral o centro sexual.

Cuando nace su alma también mueren sus miedos porque ellos eran fruto de la ignorancia acerca de lo que es la muerte física;  de la mala memoria de la vida en el plano astral y de la incapacidad de percibir ese universo sutil  por el alcance limitado de los estados subjetivos de conciencia. El alma supera todo eso con su consciencia objetiva.

En lo del “pansexualismo” de Gurdjieff, comparado con el  de Freud y Marcuse,   tengo que aclarar que ellos se referían a las consecuencias de la represión del instinto sexual  en la conducta humana y en las costumbres sociales. Jamás concibieron un centro sexual como un fantasma robot dirigiendo todas las manifestaciones mentales físicas y emocionales del ser humano.  Aunque en ambos casos se les abonan sus descubrimientos acerca de los efectos de dichas represiones sobre las enfermedades psicológicas, sobre el comportamiento y sobre la cultura humana. También habría que reconocerles  la revelación acerca de la existencia del inconsciente y su influencia  en una época en donde nadie se imaginaba que el hombre pudiera ser esclavo y víctima de algo que no percibía su conciencia de “vigilia”

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La psicología ordinaria que se enseña en nuestras universidades, no sabe nada de los niveles superiores de conciencia , ni de la atención, ni tampoco de sus relaciones con la memoria. Nacida de la concepción positivista y preñada de un burdo materialismo, nuestra flamante ciencia experimental no sabe que hacer cuando se enfrenta con los hechos chocantes que se originan en las regiones sutiles de la realidad.

Por esto aquí no hablamos ni siquiera de la psicología del desarrollo, sino de la psicología de la evolución espiritual insinuada por la enseñanza de Gurdjieff.

Cuando se refiere a la consciencia la Psicologia ordinaria ignora los diferentes niveles de consciencia y habla tan solo de estados de consciencia dentro del único nivel que existe para ella.  Puede hablar de aquello que existe en forma inconsciente o de lo que se encuentra en el subconsciente, por debajo del nivel ordinario de consciencia. Aún el inconsciente o el subconsciente son admitidos por unos psicólogos y negados por otros que los consideran en el mejor de los casos entes mentales que no se prestan para una observación experimental.

En lo relativo a la atención, sucede algo similar, aunque se admite diferentes intensidades de la atención, dichas intensidades se dan siempre en un mismo nivel.

Respecto de la memoria, se admite que altas intensidades de atención favorecen el recuerdo de los estados y los sucesos y lo contrario sucede con las bajas intensidades que producen el olvido.

En el cuarto camino que sigue a las enseñanzas de Gurdjieff  se distinguen diferentes niveles de consciencia y atención.  Ademas se supone  que también existen diferentes niveles de memoria, asociados con los distintos niveles de atención y de consciencia.

El eje organizador de los distintos niveles de atención y de memoria es el nivel de consciencia que corresponde a los cuerpos sutiles que tienen su propio nivel de consciencia.

La consciencia ordinaria o subjetiva corresponde al cuerpo astral y eterico que usan el cerebro como un equipo periférico  para las manifestaciones físicas. Al igual que el computador usa una impresora para imprimir o un parlante para producir música y sonidos.

La consciencia Objetiva, que se ha definido en otra entrada, tiene dos manifestaciones, una es la consciencia objetiva de si mismo y otra la consciencia objetiva general.

En el nivel supremo se halla la consciencia Absoluta que es la experiencia superior del Alma y del Espíritu.

La consciencia objetiva de si mismo es la capacidad de percibir los propios cuerpos sutiles astral, etérico  y la realidad física. Este nivel tiene como sede los centros superiores del hombre emocional y mental, que son como semillas del Espíritu en el interior del cuerpo astral. Estos centros tienen su propio nivel objetivo de atención y de memoria, mucho mas amplio que el de la memoria y atención ordinarias.

Cuando el ser humano ha sido capaz de construir su propia alma, atrayendo, por medio del trabajo sobre si mismo y la respiración consciente, las substancias mas sutiles del espíritu, accede al nivel de consciencia objetiva general y a los niveles objetivos superiores de atención y memoria.

En este nivel percibe toda la realidad sutil y física tanto interna como externa a si mismo. Ha ” Rasgado el velo que oculta la realidad interna de la externa” en palabras de Patanjali. Recuerda todas sus vidas anteriores, trasciende todos sus deseos y sus miedos y su alma se concentra en un único anhelo: llegar a la consciencia absoluta

 

Al nacer traemos órdenes profundamente grabadas en el subconsciente, que se mezclan con las que recibimos por los responsables de nuestra educación.  A veces se repiten las ordenes que vienen de vidas anteriores y las que recibimos en esta vida.

El vídeo al  principio de este artículo nos muestra todas las ordenes que recibimos por la educación y el entorno en que crecemos y que aunque no se basan en algo real y objetivo, forman un mundo de instrucciones que nos mete en una cárcel invisible y sutil, aunque no por ello menos efectiva.

A la enumeración de esa película debe añadirse todo lo que nos condiciona proveniente de existencias anteriores, en las cuales hemos encontrado dirigentes sociales  y personales que nos han repetido una y otra vez  lo que hay que hacer para complacer al Dios que ellos representan para que nos premie en la vida después de la muerte con todo aquello que nos negó esa vida.

Al morir entramos en un mundo invisible y sutil, donde nos salen a recibir los parientes y amigos fallecidos que no han encarnado todavía. Se descubre que no hay ni cielo ni infierno sino un mundo sutil a veces aburrido, poblado de algunos fantasmas fantoches y agresivos.

En compensación, en esa región pueden percibirse sonidos e imágenes armoniosas y  emociones dulces como la ternura. Los placeres de la comida y bebida no existen porque los cuerpos astrales no necesitan comer ni beber. El placer sexual puede tenerse pero en una forma astral diferente a la del cuerpo físico.

La historia se repite en cada encarnación, porque las condiciones económicas y las relaciones sociales de producción son las mismas. A lo largo del tiempo, las sociedades se han dividido entre los que compran trabajo y los que venden trabajo, entre amos y esclavos o entre capitalistas y trabajadores. Los esclavos y los trabajadores ordinariamente son explotados por sus amos, porque son una minoría  que ofrece el salario más bajo para poderse quedar con la mayor parte de la riqueza agregada por el trabajador.

Independiente del  Karma, siempre los pocos dueños de la tierra y/o de los otros medios de producción, son unos pocos privilegiados,  y es muy difícil nacer en una de esas familias,  Lo mas probable es repetir en la próxima vida la pobreza anterior o que no se repitan las condiciones de riqueza actual.

La situación sería desesperante sino hubiera la posibilidad de liberarse de ese ciclo de vidas y de la necesidad de reencarnar.  Aquí viene la pregunta fundamental:  Porque necesitamos nacer y para que?

En uno de los Upanishads  se presenta la causa más común de renacimiento: El deseo insatisfecho de vidas pasadas por personas, por bienes, por importancia personal o por el conocimiento que permita lograr placer, poder y riqueza. Según ese libro sagrado,  esas son las razones de los dormidos e ignorantes.

Para aquellos cuerpos astrales que han recibido datos de la realidad objetiva y están en camino de despertar existen las verdaderas instrucciones de la vida. Esos cuerpos sutiles   saben que para su liberación tienen que adquirir un cuerpo superior al astral, que les permita, aun en cuerpo físico,  ser gobernados por el espíritu, como representante y mediador de lo Absoluto. Este  gran cuerpo sutil es llamado Alma en el Cuarto Camino y es el medio para  liberarse de la prisión, de la ignorancia e inconsciencia en que hemos vivido por miles de vidas.

Este proceso de construcción del alma ha sido objeto de muchas entradas de este Blog a las cuales remito al lector interesado.

Mis experiencias por fuera de mi cuerpo y mis regresiones a vidas pasadas me convencieron con total certeza de que lo fisico denso no es lo unico que existe.

Si somos algo diferente de la carne y los huesos y ese algo permanece despues de muertos y es anterior al nacimiento, todo cambia. Nuestros padres ofrecen elementos para que se manifieste el nuevo cuerpo físico, pero nosotros aportamos lo mas importante: los escogemos a ellos junto con los recursos y las relaciones de las cuales depende nuestro proyecto de vida en el vehiculo pesado. Programamos las experiencias fundamentales para nuestra evolución espiritual, el conjunto de comprensiónes y conocimientos que permitiran crecer la esencia espiritual que constituye nuestro ser.

Ya no somos un pedazo de ser entre dos nadas. Somos un plan de evolución interior hacia Dios que se realiza mediante los proyectos de cada encarnación. El interrogante sobre el sentido personal de la vida encuentra su respuesta. Nacemos para evolucionar y esa evolución se realiza por medio del ascenso a niveles superiores de ser y de conciencia. El marco de referencia y la concepción de ese proceso me la dieron  tres grandes: G.I Gurdjieff, Nisargadatta Maharaj y Sri Aurobindo.

A lo largo de muchas vidas y mediante el trabajo sobre si mismos pasamos de la conciencia subjetiva a la conciencia objetiva y por medio de ella creamos un nuevo ser llamado alma que opera como un puente entre nuestro espiritu y el resto de cuerpos invisibles y el visible.

El alma nos permite otear y vislumbrar la conciencia absoluta; un nivel mas allá de la conciencia objetiva que solo puede ser experimentado y percibido por ella cuando se encuentra plenamente consolidada al mando de nuestro ser.

A juzgar por las reacciones de mis amig@s  al último artículo estoy escribiendo muy confusamente y en lugar de comunicarme con claridad oscurezco estos temas.

Empecemos por aclarar el punto de la conciencia objetiva y subjetiva.  La consciencia en términos muy gruesos es la capacidad de darse cuenta, de percibir algo. esa capacidad tiene varios grados según sea el nivel de sutileza del objeto percibido.  Podemos tener consciencia de lo que percibimos por medio de los sentidos físicos y esa percepción tiene el mismo significado y contenido para distintos sujetos en lo relativo a los objetos externos en el estado de conciencia de “Vigilia”. La situación cambia cuando se trata de nuestro mundo interior: los mismos objetos externos pueden producir estados relativos o subjetivos diferentes como resultado de la forma como actúan sobre nosotros. Una bella melodía para algunos puede ser muy desagradable para otros porque  cuando la perciben despierta recuerdos diferentes en cada uno que se asocian con sucesos o ambientes dolorosos.  Por eso se habla de que en la vigilia y el sueño del cuerpo físico tenemos estados subjetivos de conciencia. Ello es así porque utilizamos un yo ordinario con una capacidad de percepción que no alcanza captar objetos que tengan un nivel de sutileza y frecuencia vibratoria superior a cierto límite.

En el nivel inmediatamente superior de consciencia objetiva de si mismo, percibimos de manera nítida e imparcial, como si estuviéramos fuera de ellas (os), a  nuestras sensaciones,  sentimientos y pensamientos. Ello es posible porque nos desidentificamos del yo ordinario y nos identificamos con un yo superior espiritual que al estar dotado de materiales más sutiles puede salir  y ver como si fueran objetos los elementos astrales y etéricos relativamente mas densos de nuestros sentimientos, sensaciones y pensamientos corrientes.

Al emerger este yo superior y fortalecerse va a ser capaz no solo de percibirse a si mismo en forma objetiva sino de percibir todo lo externo de la misma manera tanto el mundo físico como el mundo etérico y el astral interpenetrados  entre sí.

La otra dificultad se relaciona con la diferencia entre aquello que proviene de la esencia y lo que viene de la personalidad.   A medida que se trabaja sobre sí mismo van apareciendo lo que se llaman “yoes” del trabajo, cuya función es observar en forma objetiva lo que proviene de la personalidad, todo lo adquirido después de nacer y los mecanismos y topes =amortiguadores=mecanismos de defensa aunque todavía son incapaces de percibir la esencia o el tipo.  Únicamente cuando aparezca el yo superior espiritual se podrá mirar en forma objetiva  la esencia en su cuerpo sutil astral..

Una característica infalible e indicio grande de  progreso en el trabajo es ser capaz de sentir la respiración y simultáneamente percibir los objetos y seres sutiles y físicos.  Ordinariamente esas manifestaciones de respiración consciente también se acompañan de “Sueños lucidos” o del hecho de sentir cuando esta dormido que es espectador de su propios  sueños  y no meramente protagonista.

Para definir la consciencia objetiva, Según Gurdjieff,  tenemos que devolvernos a los estados subjetivos de conciencia y empezar por el primero que es el sueño.

Veamos lo que dice: ” Este es un estado de consciencia completamente subjetivo. El hombre esta sumergido en sus sueños, no importa si los recuerda o no. Aun si al que esta dormido le llegan algunas impresiones reales, tales como sonidos, voces, calor, frío, sensaciones de su propio cuerpo, no suscitan en él sino fantásticas imágenes subjetivas. Luego el hombre se despierta. A primera vista, este es un estado de conciencia completamente diferente. Puede moverse, hablar con otras personas, hacer proyectos, ver peligros, evitarlos. Pero, si profundizamos un poco más, y si echamos una mirada a su mundo interior, a sus pensamientos, a las causas de sus acciones, comprenderemos que el esta casi en el mismo estado que cuando estaba dormido. Y es peor aún, porque en el sueño el es pasivo, esto es,  no puede hacer nada. Por el contrario en el estado de vigilia,  puede siempre estar haciendo algo y los resultados de sus acciones repercutirán sobre él y sobre lo que lo rodea. Y, sin embargo no se recuerda a sí mismo. es una maquina todo le sucede. No puede detener el flujo de sus pensamientos, no puede controlar su imaginación, sus emociones, su atención. Vive en un mundo subjetivo de ” quiero”, “no quiero”, “me gusta”, “no me gusta”,  “tengo ganas”, “no tengo ganas” ,esto es, un mundo hecho de lo que él cree que le gusta o no le gusta de lo que el cree que desea o no desea. no ve el mundo real. El mundo real le es ocultado por el grueso muro de su descontrolada imaginación . El vive en el sueño. Duerme y lo que el llama su “conciencia lúcida” no es sino un sueño;  y un sueño mucho más peligroso que su sueño de la noche, en su cama”.

Esos dos estados de conciencia segun Gurdjieff  son igualmente subjetivos,  “No es sino al comenzar a recordarse a sí mismo, cuando un hombre puede realmente despertar.

El primer estado objetivo de conciencia es llamado por Gurdjieff: consciencia de sí mismo   y al segundo  lo llama conciencia objetiva tanto de si mismo como de lo externo. estos estados, según él, están ligados al funcionamiento de los  centros superiores del hombre.