Posts etiquetados ‘nucleo de la esencia’

 

IMG_0025

Esta entrada trata un tema supremamente importante: cómo es la percepción de la realidad por el cuerpo astral y el cuerpo espiritual en los diferentes niveles de consciencia.

En los niveles subjetivos y pasivos de consciencia, el sueño y la vigilia la sensación de realidad y la certeza se hallan mezcladas  con la imaginación. En la vigilia se percibe la realidad física en forma objetiva. En el sueño puede afirmarse que no se percibe la realidad física y que en general se percibe un mundo imaginario, resultado de la capacidad inventiva de la mente.  En lo relativo al mundo interior de emociones, sensaciones y pensamientos nuestra percepción en el nivel de vigilia está contaminada por nuestra imaginación puesta al servicio de nuestros deseos y nuestros miedos que pueden actuar en forma consciente o inconsciente.

Los niveles activos y objetivos de consciencia tienen siempre la presencia de hidrógenos espirituales que van desde h48 hasta h3. La consciencia de sí objetiva, donde puede percibirse el propio cuerpo astral opera con h12 y la consciencia objetiva general donde puedes percibirse toda la realidad sutil astral opera con h6.

La certeza y la sensación de realidad tienen un sabor distinto de acuerdo al objeto que se percibe. Si es un objeto físico es diferente y es sentida en la consciencia de vigilia. Si es un ser astral esa certeza y esa sensación de realidad objetiva es percibida por el cuerpo espiritual independiente llamado Alma o por la parte espiritual del cuerpo astral llamada centro mental superior en el caso del propio cuerpo astral.

Un factor muy importante a considerar para distinguir los niveles de consciencia es la respiración consciente. Cuando permanece la percepción de la respiración junto con la percepción del  objeto o ser astral se puede estar seguro que nuestro nivel de consciencia es objetivo: consciencia de sí o consciencia externa

El trabajo sobre sí mismo realizado con perseverancia va desplazando poco a poco el centro de gravedad del ser: primero de la personalidad a la esencia y luego hacia los centros superiores. Aquí opera el impulso sagrado de auto perfección y el apoyo dado por el espíritu al centro sexual que es el núcleo del cuerpo astral.  Esta corrida del centro de gravedad produce las sensaciones de certeza y de realidad objetivas del mundo astral y del mundo espiritual.

Es necesario enfatizar en la existencia de una masa crítica de hidrógenos superiores o espirituales para producir esas certezas o sensaciones de la realidad sutil.  O sea por ejemplo,  que sino se ha asimilado cierta cantidad mínima de h12, no se produce el nivel de consciencia objetiva de sí mismo y la sensación de realidad y certeza del propio cuerpo astral que corresponde a dicho nivel.  Como el agua que no hierve a temperaturas inferiores a los 100 grados centígrados. El objetivo general del trabajo sobre sí mismo es asimilar esa cantidad crítica de sustancias sutiles para producir los niveles superiores de ser y de consciencia. Esa es la evolución humana

Anuncios

(más…)


La imagen de entrada es una representación aproximada de los cuerpos del hombre con la aclaración de que el cuerpo astral comprende el cuerpo etérico, el cuerpo emocional y el cuerpo mental. El cuerpo espiritual es el alma y el cuerpo divino o causal no está representado.

En una charla introductoria  a su enseñanza, Gurdjieff habló de los siguientes cuerpos del hombre:

Según la Teosofía

  • Cuerpo físico
  • Cuerpo astral
  • Cuerpo mental superior o Alma
  • Cuerpo causal

Según la Iglesia Cristiana del Cuarto Camino o Cristianismo esotérico  hay estos:

  • Cuerpo Carnal
  • Cuerpo Natural
  • Cuerpo Espiritual o Alma
  • Cuerpo Divino

En un lenguaje metafórico estos cuerpos se comparan con los  componentes de una carroza (carta 8 del Tarot) así :

  • El cuerpo carnal o físico es la carreta
  • El cuerpo natural o astral es el caballo
  • El cuerpo espiritual, alma o mental es asimilado al conductor o chofer de la carroza
  • El cuerpo divino o causal es asimilado al amo  o dueño de la carroza

Es conveniente para los efectos de esta enseñanza definir las clases de funciones de cada uno de estos cuerpos. El cuerpo físico  o cuerpo carnal en el Cristianismo Esotérico, tiene  como función principal reproducirse. Este vehículo tiene una duración limitada y etapas de infancia, adolescencia, juventud, madurez, vejez y muerte.  El cuerpo astral es inmortal en los límites del sistema solar y tiene como función crear, con ayuda de los cuerpos etéricos de la pareja que elige como padres un cuerpo físico nuevo,  para satisfacer sus deseos de experiencias físicas. Este cuerpo puede tener, además de dirigir esa función reproductiva, un porcentaje variable de substancias sutiles correspondientes al cuerpo espiritual, llamados centros superiores: emocional y mental. En la terminología del Cristianismo Esotérico se llama cuerpo natural porque es el cuerpo que traemos antes de nacer y que según la enseñanza de Gurdjieff es la esencia. El centro de gravedad o núcleo de este cuerpo es el centro sexual. Este cuerpo es el origen de los pensamientos,  sentimientos y sensaciones  ordinarias del hombre, cuando se inician en la esencia o en la personalidad. La personalidad es producida por el cuerpo astral como un aparato formatorio para interactuar y satisfacer sus deseos cuando dichos deseos chocan con las ideologías externas que son introducidas por la educación. La personalidad es el origen de la mentira y el engaño y pone la mente a su servicio. Los niveles de conciencia del cuerpo astral son subjetivos: el sueño y la vigilia.

El cuerpo espiritual o alma  es mucho,más sutil que el cuerpo astral y constituye para el 97% de los seres humanos apenas una posibilidad que solo se puede volver realidad con el desarrollo de los centros superiores del cuerpo astral al llegar las substancias que  los conforman  a un 30% de participación  en el total de dicho cuerpo astral.

La trayectoria evolutiva del hombre y el crecimiento de los centros superiores y  la concepción del alma son fruto del choque consciente  que se asemeja a un acto sexual sagrado entre el espíritu creador y el cuerpo astral. En dicho coito el centro sexual  del cuerpo astral entra en contacto con el ser superior llamado espíritu creador y como fruto de esta relación van creciendo los centros superiores  y  aparece el alma como hija sutil suprema.

El cuerpo divino o causal es el de mayor nivel posible de sutileza y de conciencia: vive  en permanente consciencia absoluta. Aparece en las almas plenamente desarrolladas  como una manifestación directa del Absoluto.

Desde que llegue a la adolescencia me obsesiono la pregunta?: Porque y para que nací? He gastado cincuenta y cinco años en encontrar la respuesta. Aunque mi interés y angustia hayan sido intermitentes, sentía que este misterio taladraba mi subconsciente y permanecía latente cuando me distraía con algo diferente.

Cuando apareció esa pregunta mis profesores de religión se apresuraron en contestarme con el catecismo del Padre Astete: “Nacemos para conocer, amar y servir a Dios en esta vida y adorarlo en la otra”; pero ya por esa época, a la duda anterior se sumaba mi desconfianza en la existencia de Dios y en la de una vida después de la muerte.

Pertenezco a una generación que vio triunfar a la Revolución Cubana. Contemplábamos un escenario muy diferente al que le ha tocado a la juventud actual: Una tercera parte de la población mundial vivía en países que estaban construyendo el socialismo primero y el comunismo después. Teniendo en el Caribe a un vecino que empezaba a liberarse del Capitalismo, creíamos que la Revolución Colombiana era cuestión de poco tiempo y ante todo pensábamos que la historia del hombre tenia un sentido hacia el socialismo y a la revolución. En ese mundo ya existía una respuesta al sentido de nuestras vidas: Debíamos trabajar para el triunfo de la Revolución y la construcción de la nueva sociedad y el nuevo hombre comunista. La ideología del porvenir era el materialismo ateo dialéctico Marxista Leninista. Con esa certeza y la fuerza inexorable del destino histórico, apostamos muchos nuestras vidas al Marxismo. Sin embargo allá en el fondo de nuestro ser existía una inquietud: La victoria de la revolución nos daba un sentido social y colectivo, pero : ¿ cual era nuestro sentido personal? ¿ Seria cierto lo que afirmaba Sartre : “El hombre es un intervalo entre dos nadas”?

Hoy todo cuan distinto. Lo que creíamos imposible sucedio: El mundo socialista se derrumbo. En menos de 5 años desaparecieron esfuerzos realizados en 73 años y lo que era aun mas grave: Habíamos perdido el sentido de nuestras vidas o por lo menos había demasiadas grietas en ese edificio ideológico como para albergarnos en él. En la edad adulta nos encontramos con las manos vacías, con la misma angustia existencial de la juventud y, ademas, el amargo sabor del fracaso.

En el Capitalismo triunfante había decaído la versión humanista del progreso del hombre y minado la confianza en el conocimiento científico. Esos ideales del siglo 19 parecían estar en un callejón sin salida.

Fue en ese contexto donde me toco reconstruir el sentido de la vida y migrar al conocimiento esotérico que hoy responde a esa cuestión sobre el significado y el sentido de existir.

El aporte del pensamiento esotérico, de sus técnicas para liberar lo mejor de si mismos y adquirir el verdadero sentido de la vida, merece ser el contenido de otro articulo.

En esta nota intento empezar el tema de aquello que tenemos que abandonar para apropiarnos de lo que realmente nos pertenece y ha sido ocultado o vuelto inconsciente por la educación.

La buena deseducación consiste en primero en percibir toda esa capa sutil que oculta todo nuestro potencial innato  y que se ha venido formando por las ordenes que recibimos de nuestros padres, de nuestros sacerdotes predicadores y confesores  que nos dijeron lo que era bueno y malo en nuestros actos, en nuestras emociones  y en nuestros pensamientos. Ademas parte de esas ordenes las acepto la sociedad en la forma de leyes y codigos penales que significan un refuerzo al miedo a desobedecer esos mandatos.

Lo anterior no significa que este bien hecho matar, robar o violar la libertad sexual de las personas, sino que en todo momento debemos analizar el origen de aquello que nos motiva a pensar,  actuar y sentir, Esta tendencia que me mueve es aprendida o es innata?

El objetivo de la buena deseducación es más dificil de lograr entre más tarde se empieze  y depende de  la calidad de nuestra memoria.  Por eso el primer paso es el ejercicio del recuerdo de si mismo sin vetos ni condenas, ni sentimientos de culpa.  No olvidemos que la fuerza de esa capa que nos impide percibir nuestra esencia innata es el temor al castigo que nos obligo a olvidar aquello que hicimos, pensamos o sentimos en contra de las normas impuestas. El ejercicio del recuerdo de si mismo va debilitando esa costra pausada  pero firmemente hasta que somos capaces de recordar lo que estaba bien guardado en nuestro inconsciente. Durante poco tiempo despues de nacer actuamos de acuerdo a lo que deseaba nuestra esencia, despues simplemente obedecimos lo que nos ordenaban los mayores en “edad, dignidad y gobierno”  Apartir de ese momento se fue creando el inconsciente y nacio la necesidad de mentir para aparentar que estamos actuando de acuerdo a  lo ordenado  para terminar olvidando  tanto lo malo como lo bueno que realmente nos pertenece.

La inmensa y dura máscara llamada “Personalidad”  o  ” ego ” formada   por la educación se sostiene en el autoengaño y la mentira y se refuerza con todos los miedos imaginarios que nos enseñaron.

Significa esto que la educación en sí es mala? No, claro que no, pero debiera respetar todas las virtudes y poderes de la esencia y no usar como instrumentos la creación de miedos imaginarios para ir modificando y disolviendo los defectos innatos. La educación debiera estar al servicio del desarrollo de lo innato en cada ser humano, entendiendo como innato el deseo de autoperfección  y  de amar y comprender el mundo en que nacemos y vivimos. No debieran condenarse las manifestaciones del instinto, sino en aquellos casos que producen daños y perjuicios a los demás o violan sus derechos humanos básicos a la vida y a la libertad de ser lo que realmente son.

El camino de la buena deseducación es una via que nos lleva a conocer y aceptar lo auténtico en nosotros y a partir de ahí a desarrollar lo mejor de nuestra esencia para poder algún dia unirnos a lo Absoluto que mora en su núcleo.

  

Fui completamente ateo cuando profese la ideología marxista, de los 70 a los 90 en el siglo pasado. Con la evolución de mi ser y de mi consciencia apareció en el fondo de mi mismo la evidencia de lo Absoluto, de Dios y de la inmensa parte sutil de la realidad.  Quiero en esta entrada revelar un nuevo concepto de fe distinto y casi opuesto al tradicional que es ” creer lo que no vemos porque Dios lo ha revelado” . Ahora defino  la fe consciente como “la emoción que acompaña el percibir con certeza y evidencia los seres de la realidad sutil” . Por supuesto esa emoción se encuentra en el supraconsciente y más específicamente en el centro emocional superior según la enseñanza de Gurdjieff.

La fe inconsciente e ingenua del “carbonero” fue y es el medio de dominio de las ideologías religiosas creadas para conseguir privilegios e importancia personal por todas las castas sacerdotales.

En el libro “Fragmentos de una enseñanza desconocida” de P.D. Ouspensky  Gurdjieff compara al ser humano con una carroza que transporta al dueño en su interior.  El dueño significa a Dios que mora en el fondo de todo ser humano así sea o no consciente de El.

Según Gurdjieff en nuestro estado ordinario el dueño no puede comunicarse con el chófer (centro mental) y el chófer no sabe dirigir el caballo y todo el conjunto depende de los deseos y los miedos del caballo (Centro emocional e instintivo)

Pero como se puede percibir el verdadero dueño?

El Dios interior mora en el Núcleo de nuestra esencia y en el lenguje de la carroza se comunica con el chofer  por medio de un aparato especial  que fabrica dicho conductor con ayuda  y enseñanza del amo.  A ese  aparato muy sutil que construimos por medio del trabajo sobre el aire que inhalamos lo llamamos “Alma”.

Antes de poseer ese aparato no podemos percibir a nuestro Dios Interior aunque todas las religiones nos indican que esta en el fondo de nosotros.

El ojo del alma o tercer ojo, junto con los otros supersentidos nos permiten conocer y contemplar a nuestro verdadero dueño y recibir todo aquello que sólo él puede darnos.

No obstante todo esto no es nada fácil porque tenemos que renunciar a satisfacer deseos que valen poco realmente aunque ahora nos parezcan muy importantes.

Tenemos que liberarnos de nuestros miedos, la mayoría de los cuales se causan por  el temor a la muerte física y se basan en nuestra ignorancia de que estamos dotados de varios cuerpos sutiles completos que no son afectados  por la muerte.

Cuando somos conscientes de ellos muchos miedos desaparecen aunque queda el miedo al dolor físico y a carecer de lo esencial para sobrevivir.   Sin embargo nos liberamos de muchos temores que ahora nos oprimen.

En relación a los deseos, debemos colocar el deseo de evolucionar interiormente como el norte y el objetivo principal de nuestra vida.  Poco  a   poco con nuestro trabajo interior este deseo le irá quitando fuerza a todos los otros  y nos llevara a nuestra meta: “SENTIR  A DIOS, CONTEMPLAR A DIOS  AQUÍ,  AHORA  Y PARA SIEMPRE”

A juzgar por las reacciones de mis amig@s  al último artículo estoy escribiendo muy confusamente y en lugar de comunicarme con claridad oscurezco estos temas.

Empecemos por aclarar el punto de la conciencia objetiva y subjetiva.  La consciencia en términos muy gruesos es la capacidad de darse cuenta, de percibir algo. esa capacidad tiene varios grados según sea el nivel de sutileza del objeto percibido.  Podemos tener consciencia de lo que percibimos por medio de los sentidos físicos y esa percepción tiene el mismo significado y contenido para distintos sujetos en lo relativo a los objetos externos en el estado de conciencia de “Vigilia”. La situación cambia cuando se trata de nuestro mundo interior: los mismos objetos externos pueden producir estados relativos o subjetivos diferentes como resultado de la forma como actúan sobre nosotros. Una bella melodía para algunos puede ser muy desagradable para otros porque  cuando la perciben despierta recuerdos diferentes en cada uno que se asocian con sucesos o ambientes dolorosos.  Por eso se habla de que en la vigilia y el sueño del cuerpo físico tenemos estados subjetivos de conciencia. Ello es así porque utilizamos un yo ordinario con una capacidad de percepción que no alcanza captar objetos que tengan un nivel de sutileza y frecuencia vibratoria superior a cierto límite.

En el nivel inmediatamente superior de consciencia objetiva de si mismo, percibimos de manera nítida e imparcial, como si estuviéramos fuera de ellas (os), a  nuestras sensaciones,  sentimientos y pensamientos. Ello es posible porque nos desidentificamos del yo ordinario y nos identificamos con un yo superior espiritual que al estar dotado de materiales más sutiles puede salir  y ver como si fueran objetos los elementos astrales y etéricos relativamente mas densos de nuestros sentimientos, sensaciones y pensamientos corrientes.

Al emerger este yo superior y fortalecerse va a ser capaz no solo de percibirse a si mismo en forma objetiva sino de percibir todo lo externo de la misma manera tanto el mundo físico como el mundo etérico y el astral interpenetrados  entre sí.

La otra dificultad se relaciona con la diferencia entre aquello que proviene de la esencia y lo que viene de la personalidad.   A medida que se trabaja sobre sí mismo van apareciendo lo que se llaman “yoes” del trabajo, cuya función es observar en forma objetiva lo que proviene de la personalidad, todo lo adquirido después de nacer y los mecanismos y topes =amortiguadores=mecanismos de defensa aunque todavía son incapaces de percibir la esencia o el tipo.  Únicamente cuando aparezca el yo superior espiritual se podrá mirar en forma objetiva  la esencia en su cuerpo sutil astral..

Una característica infalible e indicio grande de  progreso en el trabajo es ser capaz de sentir la respiración y simultáneamente percibir los objetos y seres sutiles y físicos.  Ordinariamente esas manifestaciones de respiración consciente también se acompañan de “Sueños lucidos” o del hecho de sentir cuando esta dormido que es espectador de su propios  sueños  y no meramente protagonista.