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En los artículos anteriores sobre este tema, faltó tratar el aporte del socialismo para resolver el problema económico. De acuerdo a su postulado: ” Dar a cada uno según sus necesidades y según su trabajo”. En otras palabras ello significa que con los ingresos por trabajo la sociedad puede satisfacer todas sus necesidades.

Las formas como busco y busca cumplir con el objetivo anterior comprenden investigar o presuponer las necesidades sin usar el mercado libre y expropiando a los dueños de los medios de producción, para que pasen a ser propiedad del Estado de los trabajadores.

La experiencia de casi un siglo de la práctica del socialismo ha probado su incapacidad para cumplir con el postulado antes mencionado. Muchos pusimos nuestros sueños y parte de nuestra vida en este proyecto, pero hoy tenemos que reconocer el fracaso.

La historia se encargara de juzgar objetivamente este modo de producción que parece haber contado con enemigos externos, fallas internas y errores de concepción.

Los errores de concepción se explicaron en varias entradas anteriores : https://fratalaya.com/2013/03/16/socialismo-y-economia-consciente/ y la que se refiere a los errores y aciertos de  Marx: https://fratalaya.com/2012/01/12/lo-cierto-y-lo-falso-de-la-teoria-economica-de-marx/

Las fallas internas ocurrieron cuando la dirigencia del partido comunista que tenía el control del estado se convirtió en una nueva clase opresora del resto de la sociedad. Además el Estado de los trabajadores como monopolista de los medios de producción y único patrono se conformó con los privilegios del monopolio sin propiciar la competencia y la innovación tecnológica para poder competir con los estados capitalistas. Todo lo anterior produjo un modo de producción ineficaz e ineficiente que se mantuvo por la coacción del aparato armado del estado y la falsa información de lo que sucedía en el odiado “mundo burgués”.

Los enemigos externos usaron el bloqueo económico del comercio y la inversión externa y tácticas muy sutiles de corrupción al grupo directivo del Partido Comunista, propiciando los deseos de acumulación privada de los medios de producción y de lujos y ostentación burgueses que rindieron sus frutos en criticas radicales al modo de producción.  Se hablo de que era necesario examinar el grado de corrupción y de ineficacia en los procesos productivos y que ante el fracaso de la planificación socialista era necesario  introducir estímulos de enriquecimiento personal y el mecanismo del mercado para asignar los recursos y generar capacidad de competir en el mercado internacional dominado por el dolar. Se aprobó la existencia y participación de partidos diferentes al comunista, con ideologías  burguesas y capitalistas.

Toda esta constelación de factores llevaron al suicidio del sistema económico y político de los países socialistas con la excepción de Cuba, Vietnam y Corea del Norte.

No obstante lo anterior,  seria necio negar algunas ventajas del modo socialista de producción:  Permite dirigir conscientemente el proceso de asignación de los medios de producción para satisfacer las necesidades básicas del ser humano;  es mas eficaz para compensar los efectos negativos del desempleo tecnológico y evita el despilfarro y el caos de la producción capitalista.

Esta es una entrada nostálgica y melancólica,  hecha de los fantasmas de mis recuerdos y mis sueños, tal vez porque pertenezco a una vieja generación que le aposto a la revolución socialista como la única manera de cambiar el mundo. Naci a finales de la 2ª guerra mundial y llegue a la juventud en un mundo que estaba dominado en una tercera parte por el “socialismo centralmente planificado” que quedo al término de esa contienda.  Creiamos que el siglo XXI sería el de la sociedad sin clases del comunismo: Una perfecta  Utopia. Nadie pensaba que todo eso que considerabamos nuestra  herencia mas valiosa se desmoronaria en dos años.

La revolución Cubana triunfó cuando tenia apenas 16 años. Durante mi juventud tuvimos la esperanza de extender esa revolución a toda  latinoámerica.  En esos tiempos creció nuestra admiración por el Ché, por  Mao,  por Fidel y por los que considerábamos  los artífices de las Revoluciones Nacionales como Nasser,  Gaddafi y Arafat.  El  culto a ellos  le daba significado a nuestra vida.

Las conquistas del mundo socialista y de la revolución Cubana nos mostraban el sentido de la historia, lo que podía y se debía lograr para  nuestra patria.

Hoy todo cuan distinto,  los revolucionarios vivos o muertos han fracasado de buena  o de mala fe.  Como creer que el lujo en que vivia Gaddafi y su familia es una muestra del éxito  de la Revolución Libia? ¿cual es la coherencia entre los ideales y la vida de un revolucionario en este caso? Que quedo del paso de Nasser por Egipto (con excepción del canal de Suez)?  Que quedo de la Revolución Rusa?

Con mucha tristeza constatamos que la codicia por tener lo que tienen los odiados explotadores invadía los corazones y las mentes de los revolucionarios.  Que el deseo de poder de los dirigentes del partido comunista se volvió una obsesión mucho mas intensa  que los anhelos de servir a sus pueblos que justificaban  y aún hoy justifican su existencia.

El fracaso de las revoluciones socialistas y de los revolucionarios en erradicar la miseria y la explotación es ahora un triste espectáculo. Lo que antes era la explotación del  hombre por el hombre se volvió la explotación del hombre por la burocracia del  Partido.  Como esta última demostró su ineficacia para resolver el problema económico, termino aspirando a  perpetuarse  sin ninguna razón  hasta que produjo la ira y la desesperación de los gobernados. Ese es el panorama desolador que contemplamos hoy y que nos llena de frustración y desesperanza