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En una entrada anterior me referí a los malos remedios a la crisis económica y un ejemplo típico es lo que esta pasando en España.

Se partió de un diagnóstico equivocado: la crisis económica se debe al déficit estatal y a la falta de ” flexibilidad”  en el mercado laboral.  Por el lado del sector financiero se considera como causa  la disminución de confianza en los bonos de deuda y en el sistema bancario.

Examinemos por separado, cada una de estas “causas”: El déficit público no es causa sino efecto de la crisis. porque ante la baja general de ventas , disminuye el recaudo de impuestos que dependen de dichas ventas e ingresos, sin  que por ese hecho disminuya el gasto del gobierno.

Acabar o reducir el déficit se hace recortando el gasto  y aumentando los impuestos.  Pero al reducir el gasto las personas y las empresas que recibe ingresos del estado, ven disminuida su poder de compra   y por lo tanto las empresas venden menos,  disminuyen puestos de trabajo y por  consiguiente  aumentan los desocupados. Cuando aumentan los impuestos las personas tienen menos ingresos disponibles para comprar y el efecto sobre las ventas es recesivo como el del elemento anterior.

Aumentar la flexibilidad laboral se traduce en facilitar y disminuir el costo del despido de los trabajadores. Se cae en el absurdo de buscar el aumento del empleo, facilitando el desempleo.

La perdida de confianza en el sector financiero y bancario es consecuencia y no  causa de la crisis.  las empresas y los patrones ante la disminución de las ventas producen despidos y los despedidos no pueden pagar sus deudas y  sus acreedores bancarios les rematan las casas y les exigen que las entreguen como pago de la deuda.  Ambos factores tienen como efecto pérdidas para los bancos  en su cartera hipotecaria, perdidas que se suman a la de su cartera de crédito de consumo, porque los desempleados no pueden pagar sus  tarjetas de crédito. Esos dos efectos impactan la liquidez y la confianza en el sector financiero. Esos son los llamados “activos tóxicos” que envenenan la fe en el sistema.

El aumento de casas y edificios en poder de los bancos sumada a la angustia de los despedidos por recuperar algo del valor invertido en sus propiedades inmobiliarias aumenta la oferta y disminuye los precios de este tipo de bienes.

En este escenario el pronostico es negativo, o sea mas desempleo, mas pobreza  porque las familias  pierden sus ingresos y la crisis económica se sigue agravando. Realmente eso es lo que  les espera a los españoles.

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Este es un homenaje critico a mi gran maestro de teoría económica :  Carlos Marx. Quiero reunir aqui mis reflexiones acerca del pensamiento económico de Marx anotando lo que considero verdadero y vigente y lo que creo falso y revaluado por la experiencia histórica reciente.

Schumpeter   ha escrito refiriéndose a Marx:  “El autor de tantas concepciones infundadas,  fue el primero en señalarnos lo que podría ser la teoría económica del porvenir hacia la cual vamos paso por paso estableciendo cada ecuación”.

No creo en las concepciones “infundadas” de  Marx pero ese elogio a Marx de uno de los mejores economistas del capitalismo tiene el valor de provenir de su enemigo teórico.

En la teoría económica es donde se presenta más claramente la mezcla entre ideología y teoría científica. La ideología es aquel conjunto de ideas en donde los grupos dirigentes  de la sociedad: El Sumo Pontifice y los más ricos nos indican que es la verdad en todos los aspectos que afectan sus interés es de dominación y ganancias financieras.

La teoría científica es fruto de la prueba experimental de una hipótesis u opinión, mediante la investigación y puede ser opuesta o diferente a la ideología. Le debemos a Marx  el concepto de ideología  aplicado a varios campos del saber y en especial a  la Ciencia Económica.

Un ejemplo lamentable de la ideología en la teoría económica es el disfraz burdo que hizo del hecho de la explotación y de la plusvalía en la teoría económica  del trabajo. A las ganancias que le produce el trabajo al patrono las llaman ” Productividad” y le dan un ropaje matemático usando el concepto de derivada del cálculo diferencial  para denominarlo ” productividad marginal del trabajo”.

En este balance entre lo verdadero y lo falso, un aporte importante ha sido el concepto marxista de plusvalía o plusvalor.  No puede refutarse que el trabajo humano es lo único que produce  valor agregado a una materia prima que sin su intervención no tendría ningún  valor económico. Sin embargo es falso que el valor de una mercancía dependa únicamente de las horas y de la calidad del trabajo incorporado en ella.

Es falso que todos los bienes tengan aproximadamente el mismo valor de uso y que solo dependa el valor de cambio de  de la cantidad y calidad del trabajo agregado para producirlos.

A la pregunta  de los factores que determinan el valor del trabajo, (salario) se le dio una respuesta verdadera en el pensamiento de Marx:  Los sueldos dependen de la posibilidad de explotar al trabajador, debido a varios factores:

  1. Pocos patronos  (compradores de trabajo) y  muchos trabajadores (vendedores de trabajo)
  2. El miedo al desempleo
  3. El trabajo humano manual y mental es realizado por maquinas.

Los factores anteriores fueron compensados hasta cierto punto por la fuerza de los sindicatos para actuar mediante negociaciones colectivas  y su capacidad de presionar mediante el derecho de huelga.  No obstante con la globalización  a los factores negativos anteriores se ha venido agregando la exportación de puestos de trabajo  a los paises con relativa abundancia de trabajo calificado , la inmigración de trabajadores  indocumentados que aceptan bajos salarios y desplazan a los nativos ademas se ha pasado de los monopolios nacionales a las empresas transnacionales que acumulan ganancias en todo el planeta

Como puede verse, aunque Marx tuvo errores que afectaron y afectan la planeación  económica socialista, sus aciertos en el diagnostico y en las tendencias  fundamentales del Capitalismo lo han mantenido y lo mantienen en el sitio de honor como uno de los mejores economistas  que han existido.