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En esta entrada espero dejar muy claro lo que se entiende en el cuarto camino por alma.

El alma es resultado de la aplicación de la ley de tres porque proviene de las relaciones del centro sexual con el espíritu, donde el espíritu actúa como elemento activo que ha dejado su papel supraconsciente y el centro sexual representa el factor pasivo para que en la fusión de ambos se forme una hija interna llamada alma.

El proceso empieza  por  distinguir entre la personalidad y la esencia.  La personalidad  se forma después del nacimiento como efecto en el cuerpo astral de las relaciones sociales con las personas de las cuales depende la satisfacción de nuestros deseos instintivos y necesidades básicas.  Al nacer la memoria inconsciente de nuestro cuerpo astral tiene grabadas las experiencias  e informaciones de vidas pasadas que se registran con un nivel  de atención lo suficientemente intenso para  grabarse en el cuerpo astral.  Ademas esa memoria incluye el proyecto prenatal o deseos a materializar en esta vida.

Todo ese conjunto grabado en la esencia ademas de los deseos  de  salud  y sexo  se enfrenta a las ordenes y condiciones que impone la sociedad y sus representantes mas destacados que nos dicen que es bueno y que es malo.  que se debe hacer y que no se debe hacer,  que es lo verdadero y que es lo falso. En ese choque se enfrenta  a las normas sociales y encuentra que algunos de sus deseos no son permitidos y otros solo pueden realizarse en ciertas condiciones . Su proyecto prenatal va siendo sustituido poco a poco por el programa social  y solo sale a su consciencia en unos pocos momentos cuando emerge el tema de su vocación y de lo que quiere hacer con su vida.

Como resultado de todas esa vivencias se va formando la personalidad y fabricando sus propios gustos y planes vitales.

El trabajo sobre sí mismo para construir un alma empieza por reconocer que  pertenece a la personalidad y que  a la esencia de los múltiples estímulos que llegan a su conciencia  subjetiva ordinaria,

El paso siguiente es la identificación con la esencia y el desapego y subordinación  de la personalidad   a los intereses de la esencia . Se trata de empezar a vivir en forma autentica. Este es un camino largo , árido y arduo que tiene saltos y caídas. Puede avanzarse en una vida y retrocederse en otra.

 

Yo Sagrado

Existe un libro escrito por Wayne W  Dyer llamado  “Tu yo Sagrado” que recomiendo leer  a todos y que contiene muchas de las características que intento mostrar en este artículo. Sin embargo paso a dar mi versión acerca de este tema mucho mas influida por la enseñanza de Gurdjieff y del cuarto camino que a sido mi ruta de crecimiento espiritual por 38 años.

De acuerdo a las enseñanzas del 4º camino  el  hombre ordinario se encuentra dormido y en su sueño con los ojos abiertos se halla dominado por dos grandes factores: Sus deseos y sus miedos;  ambos sembrados en su inconsciente. Cada uno de los deseos  y de los miedos asociados a ellos  da origen a un yo que se apodera transitoriamente de nuestra conciencia ordinaria y que muy frecuentemente establece obligaciones y suscribe contratos que pueden ser opuestos a los  contratos que establezcan  los yoes  futuros  que se verán forzados a cumplir muy a regañadientes.

En estas condiciones no podemos afirmar que tenemos un yo, único e indivisible que es el amo de nuestro ser. Eso es apenas una parte del sueño  y de la mentira en que vivimos.  Adicionalmente cada uno de esos yoes  contiene una serie de hábitos y prejuicios  en medio de los cuales se manifiesta.  Muchas veces los hábitos despiertan deseos y miedos afines y al revés. generalmente a este nivel de ser los yoes son meramente reactivos  a las condiciones externas de manera inconsciente. Por todo ello son los protagonistas y antagonistas del argumento de nuestra vida sonámbula.

El Yo Sagrado se encuentra muy lejos de nuestra vida y conciencia ordinarias. Reside en el supraconciente  en un piso muy arriba del sótano oscuro en que se desenvuelve nuestra existencia.

Antes  de que podamos realizar nuestro plan de desarrollo espiritual debemos ser conscientes de esa  situación y no de una forma mental sino vital.  Debemos sentir con todo el ser esta verdad  y no sólo pensarla. Solo así podemos empezar a ejecutar nuestro proyecto de  superación espiritual y ordenar ese  lugar en donde vivimos, designando un yo Mayordomo que establezca unas funciones y categorías entre los distintos yoes y los subordina a cumplir las metas  evolutivas.

Este Mayordomo,  fruto de la incipiente conciencia objetiva de si mismo,  deberá obedecer temporalmente a un Yo externo representado por un maestro  ingeniero que le va a enseñar los nuevos materiales  y la forma de  amoblar  y decorar  la  vivienda  y   le dirá  como construir la escalera  (Alma)  que lo conecta con el piso superior donde lo espera el Yo Sagrado.

El  Yo Sagrado es el verdadero dueño y amo de la casa y  movido por el amor consciente que siente por el mayordomo  se encargará de acabar  el proyecto de reforma y mejora de nuestra casa para que podamos mudarnos a un piso y a un nivel  superior de ser y de conciencia.

El Yo Sagrado nunca duerme ni descansa y divide su tiempo entre la contemplación del Absoluto  y su apoyo a nuestro espíritu y a nuestra alma.

Este tema es bastante difícil pero hay que empezarlo en algún momento. Deben hacerse tres precisiones:

  1. Nacemos, vivimos y morimos dormidos según el 4º camino basado en la enseñanza de Gurdjieff.
  2. La parte superior nuestra:  Presencia del Absoluto, Espíritu, Centros Mental y Emocional superiores permanecen inactivos  y localizados en el supraconsciente  y no influyen en nuestro estado ordinario de conciencia o  ” vigilia”
  3. El trabajo sobre si mismo tiene como objetivo general construir un puente que una el supraconsciente o parte suprema de todos con la consciencia ordinaria.

Para lograr todo lo anterior empezamos por el recuerdo de si mismo que solo se logra aumentando la capacidad y cobertura de nuestra atención  y enfocando nuestro deseo de autosuperación  en el objetivo de liberarnos de todos los demás deseos.

En este trabajo interior se amplían  la memoria y la  atención y se encuentra la verdadera voluntad por el desapego y la no identificación con las emociones negativas de uno mismo y de los demás practicando la consideración exterior.

A ese desenvolvimiento de  la memoria y al aumento de la  capacidad de concentración, Gurdjieff   lo llamaba “Trabajo consciente” y denominaba “sufrimiento voluntario”  al desapego y control  por parte de los centros superiores de las manifestaciones  de los deseos conscientes e inconscientes.

La  materia prima de ese proceso es el aire que inhalamos inconscientemente al principio y después conscientemente. La respiración consciente se convierte un medio para conseguir el desapego y el recuerdo de si primero, y luego  la consciencia objetiva de si mismo.

Progresivamente van entrando y asimilándose las  substancias más sutiles  que se vuelven  los  ladrillos y la estructura, primero de los centros superiores y después del Alma  que transforma y amplia nuestra percepción y nuestra consciencia hasta llevarnos a niveles superiores desde donde se puede ver la consciencia de “vigilia” como un estado de sueño.