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Valor humano y valor económico

“Tanto tienes tanto vales, principio de la actual filosofia” dice una canción popular colombiana. Medir el valor humano por la riqueza material es una  terrible aberración.

El valor humano es algo objetivo y se mide por el nivel de su ser.  Ni siquiera por las virtudes o cualidades que tiene. Estas son resultado del nivel de ser.

El valor económico de un ser humano es lo que puede comprar con su dinero y lo que vale su trabajo dependiendo de que lo necesiten los que compran trabajo y de la cantidad de personas que pueden ofrecerle a los patrones un trabajo de la misma o superior calidad. Esa es la cruda realidad, lo demás son fantasías y deseos.

Como se ha dicho en otras entradas la necesidad del trabajo humano y la cantidad de puestos de trabajo que se ofrecen ha venido descendiendo porque hay maquinas que lo reemplazan y por que cada vez hay menos compradores de trabajo por la concentración de la riqueza y de la capacidad productiva en muy pocas manos.  Ademas con la globalización los puestos de trabajo aparecen en países de salarios relativos mas bajos y con mayor explotación de la mano de obra. Es paradójico por no decir chistoso, que un país que se dice socialista como China sea el lugar en donde se explota más a los trabajadores y se convirtió en el lugar preferido por las grandes empresas multinacionales para realizar aquellos procesos productivos donde se pagan salarios relativos inferiores al resto del mundo. Para la ciencia económica eso se llama capacidad competitiva que necesitan las empresas para vender ofreciendo precios al alcance de los consumidores.

El valor humano tiene características diferentes al valor económico con esta excepción: es muy escaso tanto que se ha venido a decir que solo uno en un millón lo posee. El valor humano es útil para el que lo tiene y el que lo ha logrado puede enseñarle a otros que están a punto de obtenerlo pero solo  puede adquirirse después de un largo y muy dífícil trabajo sobre si mismo que se prolonga en muchas encarnaciones y a veces disminuye o se estanca en una vida para retomarse en otra. El valor humano es como el “cariño verdadero que ni se compra ni se vende” y como prosigue la canción: “no hay en el mundo dinero” para comprar el valor humano.

Con mucha razón Cristo dijo: “Es mas fácil que un camello paso por el ojo de una aguja a que un rico alcance el Reino de los Cielos”. El reino de los Cielos esta reservado a los que han construido un alma como resultado de su trabajo interior.

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A cual de las ciencias me refiero con este titulo?  por supuesto a la Economía. Mi vida laboral de 42 años transcurrió en el oficio y profesión de Economista. Un 60% como profesor universitario de distintas disciplinas relacionadas con la teoría económica.  La otra parte de mi tiempo la dedique a mi trabajo sobre mi mismo, basado en la enseñanza de Gurdjieff.

Es inevitable relacionar las dos partes de mi historia personal y por eso creo que la Economía, ademas de otros defectos es una ciencia de dormidos y para dormidos. Antes de despertar creía que los economistas podrían aportar a la solución de dos problemas relacionados con la economía: La pobreza y el desempleo. Hoy ya no soy tan optimista.

Porque es una ciencia de dormidos? porque las acciones  que estudia se fundamentan en aquellos factores que mas perjudican el despertar: la codicia, el miedo a la pobreza, la dependencia del dinero y de buscar vender algo para obtenerlo, en especial la propia capacidad de trabajo.  Mientras la atención sea absorbida por todo ello es imposible lograr ampliarla y mejorar la calidad para  el nivel que requiere la conciencia objetiva.

Porque es una ciencia para dormidos? Porque siempre subraya la importancia de lo externo físico, de las necesidades,  de los deseos de dinero y de las comodidades   que brinda la riqueza.  Un economista tan destacado como Marx, se atrevió a sostener este gran error: ” No es la conciencia de los hombres lo que determina su existencia , sino que por el contrario es su existencia material y social la que determina su conciencia”.

Parafraseando a Marx puede afirmarse que si ” La religión es el opio del pueblo” el dinero es el opio de la humanidad. Toda su vida están todos buscándolo y codiciandolo.

La economía que tiene como uno de sus objetos de estudio principales los comportamientos y los intereses relacionados con el dinero y la riqueza, es entonces una ciencia de y para dormidos.

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Se habla mucho de que el objetivo de los seres humanos es obtener calidad de vida y se suponen varias características de lo que eso significa. Como se usa en la propaganda, uno puede pensar que la calidad de vida se consigue comprando una mercancía o un servicio. En otros casos se habla de una especie de premio de consolación para los enfermos con males incurables y se busca que los años o los meses que les queden los vivan con calidad de vida.

En la foto del encabezado se presentan todos los factores que afectan la calidad de vida, según Wikipedia. Los factores enumerados son externos o sino, aunque son internos, dependen de aquello que satisface nuestro ego externo. Entre los primeros están: calidad del ambiente, condiciones económicas, apoyo y reconocimiento social, habilidades funcionales, servicios de salud y sociales, factores culturales, actividades deportivas y recreativas en los momentos de ocio. Entre los segundos: autosatisfacción y salud.

En cuanto a los elementos con algún componente interno se mencionan la autosatisfacción y la salud que dependen, en la concepción actual, de que se den las condiciones externas enumeradas anteriormente.

Al final puede decirse que, en su significado presente, la calidad de vida depende de la ocurrencia de sucesos y causas externas y no de factores internos relacionados con el nivel de ser y de conciencia. Por ello este estado de “calidad de vida” forma parte de la enajenación y el sueño del hombre.

Los hombres dormidos, en su sonambulismo se imaginan que la calidad de su vida se puede comprar como cualquier mercancía. Ignoran que al depender del nivel de ser y de conciencia esta calidad se logra luego del trabajo sobre si mismos para que su esencia se transmute en un alma y pueda alcanzar los estados supremos de consciencia objetiva y absoluta. Y los niveles de ser de los ángeles y los arcángeles.

Cuando comparamos la evolución del hombre con un camino nos preguntamos donde termina. Existen varias versiones de ese fin de acuerdo a lo que uno crea o de acuerdo a las leyes fundamentales de todo lo existente.

Para los ateos no creyentes todo empieza con el nacimiento y termina con la muerte física. Como uno de ellos dijo: ” Cada uno de los hombres es un intervalo de ser y de conciencia entre dos nadas”.

Para los creyentes hay una versión diferente segun el credo religioso. Esta la versión Catolica que no considera ningún proceso evolutivo porque parte de la idea de un hombre acabado desde el momento en que fue creado por Dios y que tiene como posibilidad para merecer su destino la corta duración de una vida. En esa vida debe cumplir siempre con los mandamientos de Dios y de la Iglesia para alcanzar el Cielo eterno que es en este caso el final del camino. Si por alguna razón viola los mandamientos puede limpiar la falta con el sacramento de la confesión para evitar el riesgo de morir en pecado. Como esa meta solo es alcanzable por muy pocos tiene la posibilidad de irse al Purgatorio, donde cumple una pena transitoria que no puede prologarse, en el peor de los casos más alla del Juicio Final. Si muere en estado de pecado mortal termina en la tortura eterna del Infierno.

Están las religiones reencarnacionistas que sostienen un proceso evolutivo del espíritu o del alma durante muchas vidas hasta que se alcanza la Unión con lo Divino en el fondo del corazón espiritual.

Hay caminos espirituales de diferente denominación que sostienen concepciones diferentes acerca de las etapas de desenvolvimiento espiritual. Muchos aceptan la reencarnación y otros no. Un ejemplo de esta modalidad es la Masonería en sus diferentes rituales. En estos caminos casi nunca se ve muy claro lo que se pudiera llamar el fin del camino.

El fin del camino que profeso es aquél donde por medio del trabajo sobre si mismos del cuerpo astral en sendas vidas físicas se alcanza el punto de libertad donde de acuerdo a la ley de tres y la ley de siete, podemos escoger entre formar nuestra alma o continuar el ciclo reiterado de autocomplacer al centro sexual. En ese momento podemos construir la tercera octava u octava del aire y formar el vinculo de unión con el espíritu y lo divino.

Los detalles de este último proceso que nos lleva al fin real del camino se encuentran en otras entradas y por ello no los describo en este artículo