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Como economista siento como un reto explicarme cómo es posible llegar a una situación tan crítica donde parece que las cifras económicas se han vuelto pura ficción.  Por ejemplo un dólar vale más de tres y medio millones de bolívares y sigue subiendo. La inflación llega al 100.000% y sigue subiendo.  Algunos dicen que llegara al 1.000.000%.  Que factores o variables pueden producir esos datos? El salario mínimo de 5,2 millones de bolívares equivale a menos de 2 dólares mensuales y cuando un huevo vale 800.000 bolívares puede comprar al mes 6  huevos  o  5 kilos de arroz. 

El gobierno le da una explicación evidentemente irreal y mentirosa : el imperialismo y la derecha opositora radicada en Colombia  y en Estados Unidos dirigen una guerra económica contra el socialismo venezolano. Ni siquiera Cuba que lleva 59 años de bloqueo, con un producto de precios externos bajos, como el azúcar y dependiendo de un turismo con crecimiento estancado, ha sufrido una situación tan grave.

Como cualquier problema económico hay que analizarlo desde el punto  de vista de la oferta y de la demanda internas. Por el lado de la demanda puede afirmarse que las necesidades de los venezolanos no han cambiado. El asunto crítico está por el lado de la oferta, donde la escasez  de todos los bienes y servicios de primera necesidad ha venido aumentando dramáticamente.  Cuales son las causas?

  1. Los bienes y servicios ofrecidos a los venezolanos dependen mucho de la capacidad importadora del país para consumirlos y/o producirlos y dicha capacidad se redujo mucho por la caída de  los precios del petróleo y por la disminución de la producción petrolera
  2. El control de precios y el aumento de los salarios colocó al sector sector productivo en situación de perdida a ello se unió la escasez de dólares que elevó el costo de las materias primas y bienes semielaborados importados necesarios para la producción  con la consecuencia del cierre de muchas fábricas.  Ello significó más escasez y desempleo 
  3. Se diseñaron subsidios que significan que el gobierno con sus impuestos paga parte de los  costos de las empresas, a condición de que no suban los precios.  Estas ayudas  no se pudieron ni se pueden mantener por la escasez de ingresos públicos. Luego vino el alza inevitable de precios.
  4. Los factores anteriores por sí solos  no sirven para explicar niveles de escasez  superiores al 90 o 95%.  Debe presentarse una fuga de dólares que se vuelven depósitos de la clase dirigente revolucionaria en paraísos fiscales. Podría haberse titulado esta entrada : “Las venas abiertas de Venezuela” parafraseando el título del  gran libro de Eduardo Galeano que el difunto Hugo Chávez le regaló al expresidente Barack Obama.

La cuarta causa es la explicación más importante de la crisis económica, junto con la disminución de la producción petrolera de PDVSA. solo cuando se termine ese desangre de dólares y se recupere la producción de 3 millones diarios de petróleo, que ahora está en 800.000,  habrá alguna esperanza en el fin de la debacle.

Después de publicada esta entrada el gobierno tomó algunas medidas económicas absurdas como subir 30 veces el salario mínimo, sacar un nuevo billete con 5 ceros menos y devaluar el Bolivar, ahora llamado “Soberano”. Además para estrangular las empresas o los almacenes de artículos de primera estableció un control de precios.  Los resultados van a ser terribles y van a empeorar muchísimo mas la inflación y la escasez. Parece como si quisiera castigar a sus compatriotas y desocupar el país para que solo queden los leales para quienes dará todo tipo de privilegios. O tal vez sus asesores no saben nada de economía y piensas que la cantidad de dinero y el valor impreso en cada billete pueden acabar la inflación que solo se controla terminando la escasez de bienes y servicios y de dólares que son las bases del poder adquisitivo del dinero. 

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Existen muchas teorías acerca de las causas de la inflación entre ellas está la inflación de costos, la inflación importada, la inflación por causas monetarias que se originan en una fabricación de dinero muy superior a la producción de bienes que se intercambian con él y una, muy  poco conocida, llamada la inflación de beneficios

Con la llegada al poder de la dirigencia revolucionaria del socialismo siglo XXI se consolidó una dictadura que controla las variables económicas fundamentales. Mientras los precios del petróleo eran  relativamente altos , se pudo  financiar los gastos  y la inversión social de la revolución, sosteniendo un modo de producción semicapitalista.

El desplome de los precios del petróleo produjo una tremenda escasez de dólares que aprovechó la clase dirigente para enriquecerse  concentrando en ellos y en el ejército la distribución de los  dólares y  de los artículos de primera  necesidad . Intentaron como en Cuba  detener el crecimiento de los  precios mediante el racionamiento pero fracasaron  porque la escasez se refleja y no se puede controlar en  el mercado negro, dominado por los mismos  dirigentes.

Volvamos al tema de la inflación de beneficios . Este tipo de inflación necesita como condición la existencia de un monopolio casi general o generalizado en el conjunto de la economía . En este caso unos pocos vendedores se ponen de acuerdo en producir una escasez de los artículos más necesarios para aumentar sus ganancias.

En Venezuela los dirigentes  , incluido el ejército, tienen el privilegio de comprar los dólares   a 6 bolívares cuando en Cúcuta un dólar  vale 10.000 bolívares  con este privilegio , guardan los dólares en paraísos fiscales,  o van por el mundo importando mercancías que sacan al mercado a precios muy altos , cada vez más altos  hasta que la inflación es la más grande del mundo : 2.600%. Este es el triste fracaso del “socialismo del siglo  XXI”.

Puede preguntarse porque no pasa lo mismo en Cuba. Cuba depende más del turismo para su capacidad de compra internacional y este no ha tenido la caída de los precios del petroleo y ademas tienen las remesas de cubanos en el exterior que aumentan sus ingresos en dolares y euros. Aunque hay escasez esa escasez no se refleja en los precios sino en los artículos que pueden comprarse en la libreta de racionamiento donde figuran precios irreales calculados de acuerdo a lo que puede comprarse con el sueldo en pesos no convertibles. Ademas no hay una autoridad que mida la inflación del mercado negro.  Tampoco el peso cubano se vende fuera de Cuba, como es el caso del Bolivar.

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En este blog se vino pronosticando el colapso económico de Venezuela y del socialismo del siglo XXI. Ahora eso es una realidad dolorosa para el país vecino.

Pasó lo que se preveía y se produjo una catástrofe electoral para el socialismo venezolano que por ahora no parece resolver el problema.  Los precios del petróleo siguen bajando y el país vive de lo que importa y que ahora no tiene conqué pagar. El socialismo y el capitalismo anterior no crearon una industria nacional que sustituyera las importaciones y ese es un proceso lento y largo que no se hace de la noche a la mañana.  La Asamblea Nacional, ahora en manos de los “contrarrevolucionarios”, debe crear un modelo de fuentes alternativas de ingresos externos que financie el proceso de establecer una industria nacional mediante un modo capitalista de producción con intervención estatal que sustituya las importaciones con producción nativa. Pueden tomar como ejemplo al vecino Colombia que pasó un coyuntura parecida de grande escasez de dólares entre 1966 y 1990 y le tocó controlar e intervenir las importaciones para dirigirlas a los medios de producción y las materias primas necesarias para fundar una industria nacional.  Por eso el final del socialismo de principios de los 90 y la reciente bonanza petrolera no llevaron  a una desaparición de la industria local sino a su fortalecimiento para afrontar la crisis causada por la baja de precios del petróleo.  Algo parecido le corresponde a Venezuela que no puede esperar el “milagro” de hallar una fuente de ingresos de medios de pago internacionales que instantáneamente remplacen los ingresos petroleros.

Por un tiempo, mientras se reorienta la inversión a los nuevos objetivos, la situación económica de Venezuela se verá como un callejón sin salida.

Socialismo en Venezuela

El mercado negro o de contrabando se origina, entre  otras razones,  cuando se fijan precios irreales para una mercancía que son diferentes a su precio real.  Los precios reales corresponden a la relación existente entre la escasez real y la necesidad real o sentida de una mercancía.  A la escasez real la podemos llamar  oferta y a la necesidad real  demanda.  Ambas se encuentran en el mercado no intervenido por el estado para fijar el precio. Los precios artificiales se originan en dos acciónes: el control y/o el subsidio del Estado. Cuando el Estado controla los precios obliga a los vendedores a cobrar ese precio como máximo y cuando los subsidia el Estado le paga los costos total o parcialmente al productor  o vendedor y lo obliga a vender la mercancía o el servicio a un precio fijo.

En el caso de Venezuela hay precios controlados o ficticios y precios reales fijados por oferta y demanda. Los precios controlados corresponden  a los artículos de primera necesidad.   Tanto esos artículos como los que tienen precios reales son importados y ello ha terminado por encarecerlos por la terrible escasez de dólares que vino por la caída de los precios del petroleo. Aunque los importen a precios internacionales la devaluación real del bolívar los encarece de tal manera que la tasa de inflación ha pasado del 60% en 2014 al 200%.

En la frontera se vive una situación que ha sido producida por el gobierno socialista de Venezuela. El socialismo allá ha tenido características diferentes al de Cuba en cuanto al aspecto económico. El Estado no controla la totalidad del aparato productivo o la gran mayoría sino que hay una economía mixta donde un sector capitalista coexiste con el sector intervenido por el gobierno. En cambio Colombia es un país capitalista que interactúa en su frontera mas grande con Venezuela.

Los sectores económicos con precios controlados en Venezuela tienen dos alternativas o producen a perdida y el gobierno paga las perdidas y los subsidia; o dejan de producir para no arruinarse. En el primer caso se origina un mercado negro de revendedores del articulo subsidiado que el gobierno no puede controlar en el que participan  colombianos pero lo controlan venezolanos que compran al precio ficticio artificialmente bajo y venden al precio real donde se unen la escasez con la necesidad u oferta y demanda sin control. El Gobierno de Venezuela ha sido incapaz de  solucionar el problema y el control de vender a una misma persona con la cédula es insuficiente e inocuo por la corrupción de los comerciantes sobornados por los revendedores. Tendría que imponer la libreta de racionamiento que seria una medida políticamente inconveniente. Para distraer a los consumidores y hallar “chivos expiatorios” les echa la culpa a los colombianos que viven en su país como si no hubiera venezolanos que  dirigen ese negocio.

El Gobierno venezolano se invento la película de que los protagonistas del mercado negro son los grupos paramilitares, dirigidos por el expresidente  Uribe que están realizando una guerra económica contra el pueblo venezolano y el socialismo del siglo XXI. Todo ello como estrategia preelectoral.

Para un alumno de primer semestre de Economía esos argumentos son absurdos y sino veamos un ejemplo. El precio  oficial del Bolívar es 6 bolívares por un dólar. El precio real es 800 bolívares por un dólar.  En cualquier lugar de Venezuela es muy buen negocio comprar dólares  al precio oficial para venderlos al precio real.  Decir que ese negocio únicamente se hace en la frontera con Colombia y no en el resto de Venezuela es un despropósito fruto de la ignorancia de los principios elementales de la economía o un acto de mala fe. Lo que se aplica al dólar  se aplica a cualquier artículo de precio controlado o ficticio guardada la relación entre su escasez y la necesidad reales  que representan el valor real  y el valor controlado o falso revelado por el precio oficial.

La situación anterior  no se había presentado anteriormente porque Venezuela recibía muchos dólares por el petróleo pero cuando eso se disminuyó en un 50% el colapso económico como lo planteamos en otras entradas fue de tales proporciones que ya no hubo ni siquiera dólares para importar la comida, ni para subsidiar los precios y como el aparato productivo interno es casi inexistente para sustituir la oferta importada, todo se vino abajo. Culpar de eso a los colombianos o a los paramilitares es apenas una gran mentira,  nacida en una mente ignorante y paranoica, o una estrategia de mala fe para mantener el poder político ante una probable catástrofe electoral o un argumento para suspender las elecciones.

Los economistas nos enfrentamos  a cada momento con el reto de discriminar entre aquello que interpretamos en forma objetiva y experimental  y lo que analizamos con los anteojos de la ideología.

Entiendo por ideologia la concepción  del termino en el sentido marxista: Conjunto de conceptos e ideas formuladas por los grupos poderosos para interpretar la realidad de acuerdo a sus intereses.  Este termino puede aplicarse también al propio marxismo, al socialismo, al pensamiento de la clase  obrera y en especial  constituye el fundamento  para actuar de los dirigentes del  Estado de los trabajadores y del partido comunista o socialista. Este es el caso de Venezuela.

La realidad económica en Venezuela presenta fenómenos propios del capitalismo que no existen en Cuba  y no pueden interpretarse con la ideología  marxista, sino con las herramientas de la teoría económica capitalista.  Venezuela tiene un sistema capitalista intervenido por el Estado, pero capitalista al fin y al cabo.

La inflación y la escasez dentro del capitalismo solo pueden enfrentarse en forma eficaz produciendo y/o importando lo escaso para que los precios dejen de subir y empiecen a bajar y cuando eso se realice intervenir el dinero en circulación para que la capacidad de compra del dinero en poder de los compradores refleje la nueva situación de abundancia  relativa de bienes y  servicios.  Eso lo han hecho todos los países que lograron reducir sus tasas de inflación a  menos del 10%

Estos problemas no pueden atacarse con controles de precios drásticos que terminan sacando las mercancías del mercado o las llevan al mercado negro o paralelo con valores exorbitantes. Tampoco sirve meter a la cárcel a los comerciantes, por especuladores, porque pasa lo mismo.

Los asesores cubanos que miran todos esos hechos económicos con los lentes de su ideología recomiendan copiar el sistema de la libreta de racionamiento. Esto es muy costoso políticamente  y seria establecer unas condiciones donde la escasez se sostiene por represión y los precios no revelan el verdadero poder de compra de las mercancías ni del dinero. Ello traería a Venezuela  el fracaso económico de Cuba.

Empezamos este siglo con nostalgias y mitos heredados del anterior. Uno de ellos es el socialismo que nos llevaría a la sociedad ideal comunista.

En esa sociedad terminaría la escasez y todos los derechos fundamentales del hombre a la salud, a la educación y a la satisfacción de las necesidades alimentarias estarían garantizados desde el nacimiento hasta la tumba. Cada cual al llegar a la edad responsable, podría dedicarse a su vocación en el oficio que escogiera. En esas condiciones de abundancia material, los instintos violentos del hombre desaparecerían. El hombre nacido y criado en ese medio, no tendría motivo para desear los bienes materiales ajenos y si los quería podría tenerlos fácilmente. No se daría el robo sino muy esporádicamente. Permanecerían los motivos de celos sentimentales y la envidia a las virtudes de los demás como únicas causas de violencia, pero los delitos contra la propiedad se reducirían drásticamente.

La obtención del poder de compra mediante el trabajo ajeno o explotación terminaría totalmente y quedaría el estímulo de trabajar como el placer de producir y de crear belleza y utilidad para los demás o de investigar y ampliar las fronteras del conocimiento propio en forma indefinida.

Así pensábamos y creíamos los que empeñamos la vida al ideal socialista. Pero no tardo en aparecer la frustración y la decepción. Nada de eso se logró y en lugar de nuestros sueños apareció la pesadilla de un capitalismo de estado totalitario, administrado y usufructuado en forma exclusiva y excluyente por una burocracia que “representa” al partido comunista o socialista.

Ese modo de producción hizo crisis al terminar el siglo pasado primero con la Revolución Rusa y luego en el resto del bloque socialista europeo. China cambió el modelo económico pero permaneció con el sistema político. Ni Cuba, ni Corea del Norte cambiaron y se mantienen con una gran represión.

En América Latina con el Comandante Chavez apareció un imitador del viejo y fracasado socialismo cubano. El comandante llamo a su modelo el Socialismo del siglo XXI. Para darle unas características propias, respetó tres instituciones que son incompatibles con ese sistema: el pluripartidismo político, la propiedad privada de los medios de producción y la libertad de los mercados y los precios, aunque los dos últimos los cambio por un control de precios y de cambios, una mayor intervención estatal y la nacionalización de la industria petrolera. Seguramente él estimo que su carisma y liderazgo, juntó con los altos precios internacionales del petróleo, le darían al partido socialista que el fundó no sólo la capacidad de compra externa e interna, sino el control político de la nación.

Todo marcho de acuerdo a los deseos y concepciones del Comandante que fue reelecto por tres veces consecutivas. Después de morir, aparecieron los grandes problemas que darán al traste con la Revolución Bolivariana: su sucesor no tiene el carisma ni el nivel para enfrentar lo que se ha presentado: fue elegido por una mayoría muy exigua y cuestionada. El país enfrenta un nivel de escasez de artículos de primera necesidad que puede calificarse de real pobreza.

Los ingresos del petróleo han venido gastándose en evitar el colapso económico de la amada e imitada revolución cubana y no le queda a Venezuela poder de compra para paliar la escasez interna que resulta en la inflación más grande del mundo. Los consultores económicos cubanos ignoran la forma de atacar ese problema y sólo le aconsejan al Presidente Maduro que se decida a copiar el modelo cubano y que reprima a los contrarrevolucionarios que son la mayoría de los jóvenes venezolanos. Al paso que va Venezuela o disminuye su apoyo financiero a Cuba y entra a crear estímulos para sus sectores estratégicos de producción local, como el de alimentos y a importar lo que decide no producir internamente; o se convierte en otra Cuba donde se reprime toda protesta contra la escasez y el estado adquiere el control de la economía.

En ambos casos esto es un fracaso y una frustración para la izquierda Latinoaméricana.